martes, 17 de enero de 2017

Población de España II: Movimientos Migratorios y Estructura de la Población.Ud 6


Ud 6.- Población II. (Los Movimientos Migratorios. Estructura y composición de la población).

Guión.

Introducción.

I.- Los movimientos migratorios en España.

1.- Las migraciones interiores.

1.1.- Las migraciones interiores tradicionales: Características, corrientes y consecuencias.

1.2..- Las migraciones interiores actuales: Características, corrientes y consecuencias.

2.- Las migraciones exteriores.

2.1.- Las migraciones exteriores tradicionales: transoceánica, a Europa, consecuencias.

2.2.- Las migraciones exteriores actuales y sus consecuencias.

3.- La inmigración extranjera.

3.1.- Etapas.

3.2.- Características.

3.3.- Las consecuencias de la inmigración: demográficas, económicas, sociales.

II .- La estructura de la población.

4.1.- La estructura por sexo y edad.

4.2.- La estructura económica: la población activa, la tasa de actividad y de paro, los sectores económicos.

Introducción.

Las migraciones son los desplazamientos de población en el espacio, generalmente por causas económicas o sociales. España ha sido un país tradicionalmente migratorio, tanto dentro de sus fronteras como hacia fuera. En el interior, las migraciones se han producido, normalmente, del campo a la la ciudad; mientras que las migraciones exteriores se han dirigido durante varios siglos a América, para finalmente dirigirse desde 1960 a Europa Occidental. Hemos pasado de ser un país de emigrantes a combinar en la actualidad: la emigración y la inmigración.

Por su parte la estructura de la población es la composición de la misma por sexo, edad y actividad económica. Por sexo y edad, se puede decir que debido al progresivo envejecimiento de la población y a la mayor esperanza de vida de las mujeres, hay más féminas que varones, pero de edades ancianas. En relación a la composición de la población por actividad, España ha pasado de ser un país agrario a otro, mayoritariamente, de servicios.
I.- Los movimientos migratorios en España.

1.- Las migraciones interiores.

Son los movimientos de población dentro de las fronteras del país. Responden a dos modalidades, separadas por el año 1975: las migraciones tradicionales y las actuales. Distinguimos entre emigración, o salida de población desde su lugar de origen; inmigración, o llegada de población a un lugar de destino; y saldo migratorio o balance entre la inmigración y la emigración
(SM = I – E).Si el saldo es positivo, indica inmigración, y si es negativo, emigración. En España las migraciones han sido un hecho decisivo que sigue condicionando mucha características actuales de la población; desempleo, viviendas disponibles, plazas escolares y de hospitales, etc.

1.1.- Las migraciones interiores tradicionales.

1.1.1.- Características.
Tuvieron lugar entre el último tercio del siglo XIX y la crisis económica de 1975. El volumen de la migración fue muy elevado, afectando a más de 11 millones de personas, sobre todo en el periodo 1951 – 1975 (6,1 millones), coincidiendo con el mayor auge del éxodo rural. La motivación de la migración fue principalmente laboral. Los protagonistas eran sobre todo jóvenes, con bajo nivel de cualificación. Las corrientes migratorias fueron mayoritariamente unidireccionales entre el campo y las grandes ciudades industrializadas o de servicios, localizadas casi siempre en otras provincias o regiones (principalmente, Cataluña, País Vasco o Madrid).

1.1.2.- Las corrientes migratorias interiores tradicionales.

a.- Las migraciones estacionales y temporales tuvieron su auge entre el último tercio del XIX y la década de 1960. En unos casos eran desplazamientos estacionales a otras áreas rurales para realizar labores agrarias en una época en la que el campo estaba poco mecanizado (siega, vendimia, recolección de aceitunas).

b.-El éxodo rural tuvo lugar entre finales del siglo XIX y 1975. Es una emigración masiva entre áreas rurales y urbanas con carácter definitivo o larga duración. Su motivación principal fue conseguir trabajo e ingresos más altos. Se dirigieron primero a los núcleos industriales de Cataluña, el País Vasco y Madrid, y más tarde también a las nuevas áreas industriales del Mediterráneo.

Entre los años 1951 y 1975, el éxodo rural alcanzó su mayor volumen (6,1 millones), especialmente desde la década de 1960. Las causas fueron el crecimiento demográfico; la crisis de la agricultura tradicional por la mecanización; el auge industrial; y el boom del turismo que impulsó los servicios y la construcción. Desde 1975, el éxodo rural decayó. Con la crisis, las antiguas áreas inmigratorias industrializadas perdieron su atractivo y su saldo migratorio se volvió negativo.

1.1.3.- Las consecuencias de las migraciones interiores tradicionales.

En el plano demográfico, las migraciones explican los desequilibrios en la distribución de la población: vaciamiento del interior y altas densidades en la periferia y en Madrid. Y han repercutido en la estructura por edad, causando el envejecimiento de la población que quedó en el medio rural y el rejuvenecimiento de la población urbana.En el plano económico, en las áreas rurales, en un primer momento, las migraciones aumentaron los recursos de la población; pero con el tiempo generaron deseconomías de subpoblación. En las ciudades, la inmigración masiva provocó economías de congestión: problemas de suelo, vivienda, circulación, equipamientos, etc.
1.2.- Las migraciones interiores actuales.

1.2.1.- Características.

Se desarrollaron desde la crisis de 1975 hasta la actualidad. El volumen de la migración decreció entre 1975 y 1985 por las razones ya expresadas. Desde entonces, se recupera hasta alcanzar cifras elevadas, que responden a un nuevo modelo migratorio. Las motivaciones de las migraciones son más variadas: laborales, residenciales, retorno al lugar de procedencia, estudio, ocio. Los protagonistas de la emigración son también más diversos: en edad (adultos-jóvenes, jóvenes y mayores); en nivel de formación (cualificados, y no cualificados).

Las corrientes migratorias son pluridireccionales, con mayor diversidad de orígenes (campo y ciudades) y de destinos (municipios urbanos grandes, medianos, pequeños e incluso municipios rurales) localizados dentro o fuera de la propia provincia o comunidad autónoma.

1.2.2.- Las corrientes migratorias interiores actuales (Tipos).

En la actualidad existen diferentes corrientes migratorias. Las migraciones laborales responden a motivaciones de trabajo y están protagonizadas por adultos jóvenes. Presentan varios origenes y se dirigen a centros dinámicos en donde haya más oportunidades de empleo.

Las migraciones residenciales están protagonizadas por jóvenes que buscan viviendas asequibles y por adultos jóvenes de clase media o acomodada que desean residir en áreas con calidad medioambiental. Por eso son en su mayoría migraciones intraurbanas, entre la ciudad central y sus coronas periféricas. Por ejemplo, de Granada capital a La Zubia buscando vivienda más asequible.

Las migraciones de retorno suponen el regreso a las áreas emigratorias de procedencia. Entre 1975 y 1985 afectaron sobre todo a personas mayores de 55 años, jubilados o prejubilados a raíz de la crisis económica o a emigrantes laborales “tipo golondrina”. P.e. Grannadinos en Mallorca.

Los movimientos habituales o pendulares son desplazamientos periódicos por motivos de trabajo o estudio y ocio. El trabajo y el estudio ocasionan movimientos entre el lugar de residencia y el centro de trabajo o educativo. El más frecuente se da entre la periferia y el centro de las ciudades como resultado del traslado de la residencia a las afueras de la ciudad o espacios rurales próximos.

1.2.3.- Las consecuencias de las migraciones interiores actuales.

Las migraciones residenciales intraurbanas causan el sobreenvejecimiento de las áreas urbanas centrales emisoras; e incrementan la población de las áreas receptoras. Las migraciones de retorno de emigrantes provocan el sobreenvejecimiento en las zonas receptoras de jubilados. Los movimientos pendulares relacionados con el trabajo y el estudio ocasionan problemas de circulación en los accesos a las grandes ciudades en las horas punta; y los relacionados con el ocio, un incremento de los ingresos en las zonas receptoras (turismo rural).

2.- Las migraciones exteriores.

Son los movimientos de población fuera de las fronteras del propio país. Responden a dos modalidades, separadas por el año 1975: las tradicionales y las actuales.

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2.1.- Las migraciones exteriores tradicionales.

Tuvieron lugar entre mediados del siglo XIX y la crisis económica de 1975. En este periodo salió de España un elevado volumen de emigrantes con destino a ultramar y a Europa Occidental.

2.1.1.- La emigración transoceánica tradicional.

La emigración transoceánica a ultramar se dirigió principalmente a América Latina. La emigración hacia América estuvo vigente hasta 1960. Los países latinoamericanos necesitaban inmigrantes para poblarse y explotar sus recursos económicos. Por su parte, en España, esta emigración se convierte en una salida para las gentes de las zonas agrarias atrasadas.

La procedencia de la mayoría de los emigrantes era atlántica: Galicia, Asturias y Canarias; mientras que el destino era, principalmente, Argentina y Cuba. El perfil característico del emigrante era varón, joven, soltero, de bajo nivel de cualificación y dedicado a la agricultura. Desde 1960, la emigración transoceánica descendió, al iniciarse el declive de la economía latinoamericana y entrar en competencia con la emigración a Europa.

2.1.2.- La emigración tradicional a Europa.

a.- Hasta mediados del siglo XX fue una emigración escasa y estacional. Estaba integrada por agricultores y muchachas de servicio doméstico; y más tarde, por refugiados políticos de la Guerra Civil. La IIGM puso fin a esta etapa.

b.- El periodo comprendido entre 1960 y 1973 fue el de mayor auge de la emigración a Europa. Se trató en buena parte de una emigración permanente o al menos duradera, debida a varias causas:

Por parte europea, la rápida reconstrucción económica tras la IIGM favoreció una amplia oferta de empleo que no podía cubrirse con los trabajadores propios, escasos por el débil crecimiento de la población europea y por las muertes de la IIGM.

Por parte española, la emigración se vio estimulada por el fuerte crecimiento demográfico; el excedente de población agraria a causa de la mecanización del campo; la insuficiencia de la industrialización española para absorberla; la desaparición de las ventajas anteriores para la emigración ultramarina, y los elevados salarios europeos.

La procedencia de los emigrantes se extendió a todas las regiones, aunque afectó más a Andalucía y a Galicia. Su destino prioritario fue Francia, la R.F de Alemania y Suiza. El perfil de los emigrantes era el de adultos-jóvenes, poco cualificados, que desempeñaron los trabajos menos cualificados y peor retribuidos en la minería, la construcción, la industria y el servicio doméstico.

c.- A partir de 1975, la emigración tradicional a Europa decayó. La crisis económica provocó paro en los países de Europa occidental y muchos emigrantes regresaron.

2.1.3.- Las consecuencias de las migraciones exteriores tradicionales.

a.- Las consecuencias demográficas de las migraciones se manifestaron en la disminución de la población española, así como en su distribución, pues la distinta participación de las regiones en las corrientes migratorias ha contribuido a los desequilibrios actuales en el reparto espacial de la población.
b.- Las consecuencias económicas de la emigración fueron positivas, pues aliviaron el fuerte crecimiento natural y el paro. Además, las divisas enviadas por los emigrantes contribuyeron a financiar el desarrollo económico español.

c.- Las consecuencias sociales en los países de destino fueron el desarraigo, al incorporarse a a sociedades cuya lengua desconocían, aparte de las penosas condiciones de vida.

2.2.- Las migraciones exteriores actuales y sus consecuencias.

Desde 1975, la emigración exterior comenzó a tener un volumen reducido. No obstante, la emigración se intensifica en épocas de crisis, como viene ocurriendo desde 2008, periodo de inicio de la actual crisis.

a.- Entre 1975 y 2008, las salidas fueron escasas: crisis de 1973, mejora del nivel de vida en España.

b.- Desde 2008, la crisis económica ha incrementado la emigración exterior, motivada ahora sobre todo por el desempleo en España. Suele ser gente joven, formada, de procedencia urbana y con destino a países como Reino Unido, por el idioma, Francia y Alemania. Las consecuencias de esta emigración reciente y actual, son la reducción del número de desempleados en España y de el pago por prestaciones de desempleo; pero resultan negativas por la pérdida de población joven, emprendedora y con buena formación.

3.- La inmigración extranjera.

3.1.- Las etapas.
Desde 1995 España se ha convertido en un país de inmigración. Así, el número de extranjeros ha pasado de algo menos de 500.000 personas en 1995 a 4,7 millones en 2015. A lo largo de este periodo se distinguen dos etapas:

a.- La etapa 1995 – 2007 fue de elevado crecimiento de la inmigración. Las causas han sido múltiples:

Por parte española, influyó la necesidad de mano de obra, propiciada por la prosperidad económica, sobre todo en empleos de baja cualificación insuficientemente cubiertos por la población española.

Además, la proximidad de España a África la convierte en la puerta de entrada de inmigrantes africanos a Europa; los lazos histórico culturales con América Latina atraen a personas de esta procedencia (ecuatorianos); y la bondad del clima mediterráneo atrae a personas del centro y norte de Europa (ingleses), así como la libertad de desplazamiento de dentro de la UE (rumanos).

Por parte de los inmigrantes extranjeros influyeron motivos económicos sobre todo.

b.- Desde 2008, la crisis económica y su consiguiente paro, ha provocado la disminución de las entradas de extranjeros y ha ocasionado retornos de inmigrantes a sus países de origen o emigración a otros destinos.

3.2.- Las características de la población inmigrante.

a.- El perfil de los inmigrantes varía según su procedencia.
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a.1.- Inmigrantes de la Unión Europea: jubilados que aprecian las condiciones climáticas del litoral como es el caso de británicos y alemanes sobre todo; o también, rumanos en su mayor parte que buscan mejores condiciones laborales que en su país de origen.

a.2.- Inmigrantes extracomunitarios: proceden de África (Marruecos); Iberoamérica (Ecuador, Colombia, Argentina, etc) y Asia (China y Pakistán), por motivos económicos. Suelen realizar trabajos de baja cualificación, que no suelen ser ocupados por los españoles.

b.- El destino principal de los inmigrantes suelen ser las ciudades con mayor dinamismo económico.

3.3.- Las consecuencias de la inmigración.

3.3.1.- Consecuencias demográficas.

La inmigración entre 1995 – 2007 impulsó tanto el crecimiento real de la población, por causar un saldo migratorio positivo, como la natalidad de modo indirecto. Por el contrario, desde 2008 ha contribuido a disminuir la población por la marcha de miles de inmigrantes.

3.3.2.- Consecuencias económicas.

La inmigración aporta población activa, que desempeña las tareas más duras y peor remuneradas, contribuye al crecimiento del PIB, aporta dinero a las arcas públicas (Hacienda, Seguridad Social). Suelen ser personas en las que el Estado gasta poco ya que vienen con una edad que no precisa gasto en educación ni en sanidad, apenas. Además se suelen marchar una vez que dejan de trabajar, no convirtiéndose así en clases pasivas.

Entre las consecuencias negativas habría que mencionar la presión a la baja sobre los salarios y el aumento del déficit exterior por el envío de remesas a sus países de origen.

3.3.3.- Consecuencias sociales.

Han surgido actitudes xenófobas o racistas entre algunos sectores que identifican a los inmigrantes con personas que “ocupan sus potenciales empleos”, consumen recursos sociales en perjuicio del bienestar de la población, y amenazan la identidad nacional. Por su parte, las dificultades de integración, por las diferencias culturales, lingüísticas y religiosas, pueden suscitar tensiones con la población autóctona.

II.- La estructura y composición de la población española.

La estructura de la población es su composición por sexo y edad y por actividad económica.

4.1.- La estructura por sexo y edad.

4.1.1.- La estructura por sexo.

La estructura por sexo es la relación entre el número de hombres y mujeres que componen una población. Esta relación “sex ratio” se mide mediante las tasas de masculinidad o de feminidad. Cuanto más se aleja el índice de 100, mayor es el desequilibrio entre sexos.

Tasa de masculinidad: Nº de varones x 100/ Nº de mujeres = varones/100 mujeres.
Tasa de feminidad: Nº de mujeres x 100/Nº de hombres = mujeres/100 varones.

Los factores que influyen en la estructura por sexo son el nacimiento, siempre de un número mayor de niños (unos 105 por cada 100 niñas), la mayor esperanza de vida de las mujeres, y las migraciones, dado que suelen emigrar más los varones.

En España, la sex ratio de 2015 era de 96,5 hombres por cada 100 mujeres; pero la proporción entre los sexos varía según los grupos de edad. Entre los jóvenes predominan los hombres, debido a su superioridad numérica al nacer. En la edad adulta, las diferencias entre los sexos se acortan porque la sobremortalidad masculina se compensa con la inmigración de un mayor número de varones. Y en las edades ancianas predominan las mujeres gracias a su mayor esperanza de vida.

4.1.2.- La estructura por edad: una población envejecida.

La estructura por edad es la composición de la población por grupos de edad: jóvenes (0-14 años), adultos (15-64) y ancianos (más de 65 años). Se mide calculando los índices de juventud (porcentaje de jóvenes) y de envejecimiento (porcentaje de ancianos). Así, una población se considera joven cuando el porcentaje de jóvenes supera el 35%, y envejecida, si el porcentaje de ancianos supera el 12%.

Índice de juventud = Población de 0 – 14 años x 100 /Población total = x %

Índice de envejecimiento = Población de 65 años y más x 100 / Población total = x %

Los factores que influyen en la estructura por edad son la natalidad, en el número de jóvenes; la esperanza de vida, en el número de ancianos-as; y las migraciones, dado que los migrantes son habitualmente jóvenes.

En España, la estructura por edad se encuentra envejecida, pues los jóvenes representan un bajo porcentaje (15% en 2015) y los ancianos-as están muy por encima del 12% (18,4% en 2015.

a.- Las causas del envejecimiento, básicamente, son estas dos:
El fuerte descenso de la natalidad desde 1975, que ha reducido el número de jóvenes.
El aumento de la esperanza de vida, que ha incrementado el número de ancianos.

b.- Las diferencias territoriales en cuanto a envejecimiento arrojan fuertes contrastes entre el medio rural y las ciudades, así como entre comunidades autónomas.
Las comunidades con mayor porcentaje relativo de jóvenes son las que poseen una natalidad superior a la media (Murcia, Andalucía), o las que por su dinamismo económico han recibido un alto volumen de inmigrantes, que aportan población joven (Madrid, litoral mediterráneo).

Las comunidades más envejecidas son las que cuentan con tasas de natalidad muy bajas derivadas de la emigración de épocas pasadas (Galicia, interior peninsular); las que han recibido un volumen menor de inmigrantes; o han sufrido un prolongado efecto de la crisis de 1975 (cornisa cantábrica).

c.- Las consecuencias del envejecimiento y sus posibles soluciones.

Demográficas: Colabora al descenso de la natalidad y al aumento de la mortalidad.
Económicas: Reduce la población activa; incrementa el gasto en pensiones y en sanidad
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Entre las soluciones se hallan el recurso a la inmigración, el retraso de la edad de la jubilación, la reforma de la pensiones, la racionalización del gasto sanitario, el fomento del envejecimiento activo y la solidaridad intergeneracional.

4.2.- La estructura económica de la población.

La estructura económica de la población estudia la población que contribuye con su actividad al proceso productivo (población activa) y los sectores en que desarrolla esa actividad (los sectores económicos).

4.2.1.- La población activa.

La población activa es el conjunto de personas de más de 16 años que suministran mano de obra para la producción de bienes y servicios o que están disponibles y hacen gestiones para incorporarse a esta producción. Por tanto, comprende la población que trabaja a cambio de una retribución (población activa ocupada) y la que busca activamente empleo (población activa desocupada), bien porque habiéndolo tenido está en paro, o bien porque está buscando su primer empleo.

La población inactiva es la que no realiza un trabajo remunerado ni se encuentra disponible para desempeñarlo, como pensionistas, rentistas, estudiantes y personas dedicadas a las labores del hogar. La actividad de una población se mide con tasas como las de actividad, paro y dependencia.

La tasa de actividad: porcentaje de activos de una población. La forma habitual de calcularla es relacionando a la población activa (ocupados + parados) con la población en edad activa (más de 16 años).

Tasas de actividad = Población activa x 100 (ocupados + parados)/ población de más de 16 años.

Tasa de paro: porcentaje de población activa desocupada respecto al total de población activa.

Tasa de paro = Población activa desocupada x 100 / Población activa.

Tasa de dependencia: Porcentaje de población en edad de no trabajar (menor de 16 años y de más de 65 años) en relación con la población en edad de trabajar (16 – 64 años). Recae mayor peso sobre la población trabajadora cuanto mayor es el índice.


4.2.1.1.- La tasa de actividad.

Los factores que influyen en la tasa de actividad son demográficos como el porcentaje de jóvenes y ancianos, y el predominio de la emigración o la inmigración; económicos, como el nivel de desarrollo; y socioculturales, como la duración de la escolarización, el trabajo de la mujer fuera del hogar, y la edad de jubilación.

a.- La tasa de actividad ha pasado por diferentes etapas, entre la que destacamos, la sucedida entre 1985 y 2008, para explicar el presente. En esta fase sobresale el hecho de la incorporación de la mujer al mercado laboral, de forma creciente, por motivos ideológicos (cambio de mentalidad sobre su papel en la sociedad); demográficos (control de la natalidad); económicos (crecimiento del empleo en el sector terciario y necesidad familiar de un segundo salario).
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b.- La tasa de actividad varía según el sexo, la edad y el territorio.
En función del sexo, la tasa de actividad masculina sigue siendo superior a la femenina.
En función de la edad, las mayores tasas de actividad se da entre los 30 y 50 años.
En función del territorio, tienen mayores tasas de actividad aquellos territorios con mayor dinamismo económico (Madrid, País Vasco y Cataluña).

4.2.1.2.- La tasa de paro.

Los factores que influyen en la tasa de desempleo son diversos. Demogŕaficos: el volumen de la población activa. Económicos: las coyunturas de expansión o de crisis; la estructura económica del empleo. Sociales: la flexibilidad laboral y para el despido. Y culturales: la formación de la mano de obra.

La tasa de paro ha pasado por diferentes etapas (ver pg 316. ¿Ampliación?).
La tasa de paro presenta variaciones (ver pg 317. ¿Ampliación?).
Para fomentar el empleo (ver pg 317. ¿Ampliación?).

4.2.2.- Los sectores económicos.

(ver pgs 318 – 319 ¿Ampliación?).

La población activa se distribuye entre los sectores económicos primario, secundario y terciario. Su evolución ha pasado por varias etapas desde principios del siglo XX.

A principios del siglo XX, el sector primario ocupaba a la mayoría de la población, dado que la economía y la sociedad eran agrarias. Entre 1960 y 1975 se aceleró la reducción de la población ocupada en el sector primario al intensificarse el éxodo rural con la mecanización del campo y con la oferta de empleo en otros sectores (Secundario: Industria y Construcción; Terciario: Servicios).

Desde 1975 la ocupación en el sector secundario ha disminuido hasta alcanzar un 20% en 2015. Es el sector terciario el que se ha erigido en el mayor empleador de población (76% en 2015).


21/12/16

Son casi 9 folios, que se quedan en 7 si le quitas todos los títulos – guiones; y si además tienes en cuenta el vocabulario que es común para preguntas de desarrollo y vocabulario, se queda aún en menos.










Comentario del Mapa de España de Densidad de Población.Ud 5


Comentario del Mapa de Densidad de Población de España. Año 2013.





Comentario del Mapa de Densidad de Población de España. Año 2013. Pg 285.




Guión del Comentario del Mapa de Densidades. Año 2013. Pg 285 Anaya.

1.- Descripción general.


2.- Desarrollo – Comentario.
(Pgs 284 y 285 del libro y de los apuntes. Apartado 2.- Evolución y factores explicativos, )



3.- A modo de Conclusión.



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  1. Descripción general
Este mapa temático (Densidad de Población en España) y coroplético *1 , puesto que utiliza colores, para representar el fenómeno geográfico de la densidad de población. Lo expresa a través de la división territorial de las 17 Comunidades autónomas españolas más las dos ciudades autónomas norteafricanas.
El mapa tiene una escala gráfica en el que cada segmento vale 180 kms. Está extraído de Internet, al intentar buscar el más reciente de los de la página 285 del Libro de Texto de la Asignatura (Editorial Anaya). Por último, referir que la fecha del mismo es 2013, justo cuando los efectivos demográficos en España ascendían, en 2013, a 46.507.000 personas.
Su distribución espacial se analiza mediante la densidad de población, que relaciona la población de una zona con su superficie en kilómetro cuadrados. De este modo, nos vamos a encontrar con comunidades con un índice de densidad de población alta (más de 100 hab./Km2, color marrón oscuro de la leyenda), como son Madrid, Asturias, Cantabria, País Vasco, Cataluña, Comunidad Valenciana, Baleares y Canarias, además de Ceuta y Melilla; un índice de población medio (entre 50-100 hab./km2, color marrón claro) en el que integrarían Andalucía, Murcia, Galicia, La Rioja y Navarra; e índice de población bajo (entre 0-50 hab./km2, color blanco), que se corresponde con las comunidades siguientes: Castilla y León, Castilla la Mancha, Extremadura y Aragón.
La densidad de población española ha ido aumentando a lo largo del tiempo hasta situarse en 92 hab/Km2 (2013), un valor moderado e inferior a la media europea que sobrepasa los 110 hab/km2.
Sin embargo este valor esconde fuertes desequilibrios espaciales entre áreas de concentración, que superan el promedio nacional, y áreas de despoblamiento donde no se alcanzaban los 25 hab/km2. Las áreas de alta densidad se localizan, como hemos visto, en Madrid, la periferia peninsular, Baleares, Canarias, Ceuta y Melilla. Mientras que las áreas de baja densidad se sitúan en el interior, correspondiendo las cifras bajas a algunas áreas de montaña (menos de 10 hab/km2).
*1.-Mapa coroplético o de coropletas: representa fenómenos geográficos cuantitativos (como la densidad de población) en divisiones territoriales establecidas (países, CCAA, provincias,...) mediante colores o tramas de intensidad proporcional a la cantidad que representan.


  1. Desarrollo – Comentario. (Pgs 284 y 285 del libro y de los apuntes. Apartado 2.- Evolución y factores explicativos, )
La distribución actual de la población es el resultado de una evolución en la que han intervenido diversos factores. Analizaremos los factores que han interviniendo en los últimos cinco siglos en ese mapa de densidades de España: iniciaremos el recorrido cuando España poseía 7 millones de habitantes y terminaremos el recorrido en los 46, 5 millones actuales.

a.- En la época preindustrial, hasta mediados del siglo XIX, la economía era básicamente agraria, por lo que los factores naturales tuvieron mayor peso en la distribución de la población. Así, las mayores densidades se hallaban en las zonas con relieve llano y de baja o moderada altitud; proximidad al mar o a los ríos. Estas zonas eran la costa levantina, los valles atlánticos y los valles fluviales del interior peninsular.
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No obstante, también influían factores humanos, sobre todo la coyuntura económica, que atraía población hacia las zonas más dinámicas. Así, en el siglo XVI, el descubrimiento de América dio a Castilla gran prosperidad económica, convirtiéndola en la zona más densamente poblada de la Península. En el siglo XVIII, la crisis económica y demográfica, más prolongada en tierras castellanas, originó migraciones hacia la periferia, donde se desarrollaba un floreciente comercio marítimo. Como consecuencia, en el siglo XVIII la distribución se había invertido: las densidades más altas estaban en la periferia (regiones costeras e insulares) y las más bajas, en el interior peninsular.

b.- En la época industrial, entre mediados del siglo XIX y la crisis de 1975, se consolidó una economía industrial y urbana, por lo que los factores naturales perdieron peso. En esta época se agudizaron los contrastes en la distribución de la población.

Aumentaron su peso Madrid (capital administrativa, política y financiera de España) y las regiones periféricas, en unos casos por su alto crecimiento natural (Galicia, Andalucía y Murcia) y en otros casos por la instalación de actividades económicas que atrajeron población. Primero, la industria en Asturias, Cataluña y País Vasco, a las que se sumaron más tarde los ejes del Ebro y del Mediterráneo y algunos focos aislados. Y con posterioridad, el turismo en el litoral mediterráneo e insular.

Mientras, las regiones del interior, con mayor peso en las actividades agrarias e industriales tradicionales y de los servicios de baja cualificación, mantuvieron sus bajas densidades a causa de la emigración hacia las áreas más dinámicas nacionales y extranjeras.

c.- En la época posindustrial, desde la crisis de 1975, influyen nuevos factores que mitigan y refuerzan los contrastes en la distribución de la población. Mitigan los contrastes la crisis industrial de 1975, que frenó las migraciones interiores a las áreas industriales e incluso provovó retornos; y en la actualidad, la tendencia a la difusión espacial de población y algunas actividades económicas, y las políticas de desarrollo endógeno de las comunidades autónomas. Y refuerzan los contrastes la mayor concentración en Madrid y en los ejes Mediterráneo y del Ebro de los nuevos factores de desarrollo, servicios avanzados y tecnología, y de la inmigración extranjera.

  1. A modo de conclusión
La densidad de población en España ha venido, por lo tanto, unida a factores tanto naturales como históricos a lo largo de los siglos. A través de las tres etapas históricas (preindustrial, industrial y posindustrial) hemos ido observando como los distintos factores influián en el devenir de la densidad d epoblación. De una Castilla casi medieval, como territorio con una mayor densidad, dio paso a zonas del litoral o periferia por varias causas interrelacionadas en las ultimas y decisivas centurias. El mayor impulso que ha cobrado Madrid (como capital de Reino) y las distintas regiones de la periferia han generado grandes desequilibrios que han impedido un desarrollo económico-social más armónico del país.
Ahora bien, tras la crisis de 2008, estamos a la espera de conocer cómo va a afectar ello a la distribución de la población ante la pérdida demográfica que están sufriendo algunas regiones por el envejecimiento, así como las políticas territoriales que se puedan desarrollar tanto desde el Estado y desde las Comunidades Autónomas para facilitar el impulso económico que, en mayor medida, favorecerá el crecimiento demográfico.

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martes, 20 de diciembre de 2016

Vocabulario de Población I: evolución y distribución. Ud 5.


Vocabulario de Ud 5.- Evolución y distribución de la población española.

Guión.

Introducción.

Demografía: Ciencia que estudia la población cuantitativamente a partir de los datos obtenidos en distintas fuentes demográficas.

Crecimiento natural o vegetativo: Es la diferencia entre el número de nacimientos y el número de defunciones de una población en un determinado periodo de tiempo.

Crecimiento Real de la población: Diferencia entre el crecimiento natural y el saldo migratorio. Para calcular el crecimiento real de la población de un lugar determinado, no solamente hay que tener en cuenta los nacimientos y las defunciones sino también emigración y la inmigración en ese lugar.

Involución demográfica: Fenómeno demográfico por el que una población en continuo crecimiento cambia de signo y presenta una disminución del número de nacimientos ante un aumento de la tasa de mortalidad.


1- La distribución de la población.

1.1.- Las características de la distribución.

Densidad de población: Medida de distribución de la población de un espacio, que es equivalente al número de habitantes dividido entre el área donde habitan. Indica el número de personas que viven en cada unidad de superficie, y se expresa en habitantes por km².


2.- Evolución y factores explicativos.

Tasa de fecundidad: Proporción entre los nacidos vivos en un periodo de tiempo concreto (normalmente un año) y la cantidad de mujeres fértiles (entre 15 y 45 años) que existen durante ese periodo. Por ejemplo, la tasa de fecundidad de España en 2015 fue de 1,31.


3.- La evolución de la población española a través de los regímenes demográficos.

Tasa bruta de natalidad: Relación entre el número de nacimientos en un periodo de tiempo (normalmente un año) por cada mil habitantes de ese lugar. Para su cálculo se dividen los nacimientos de ese periodo por el número medio de habitantes del lugar durante ese periodo y se multiplica por mil. El resulta se expresa en tantos por mil %o.

Tasa bruta de mortalidad: Relación entre el número de defunciones en un periodo de tiempo (normalmente un año) por cada mil habitantes de ese lugar. Para su cálculo se dividen las defunciones de ese periodo por el número medio de habitantes del lugar durante ese periodo y se multiplica por mil. El resulta se expresa en tantos por mil %o.


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3.1.- El régimen demográfico antiguo hasta principios del siglo XX.

Régimen demográfico: Cada etapa por la que pasa la evolución del movimiento natural de una población en la que la natalidad, la mortalidad y el crecimiento natural presenta características homogéneas.

Esperanza de vida: Es la la media de años que se espera que una persona viva cuando nace. Se calcula sumando la edad media a la que se mueren todas las personas de un lugar en un año.

Tasa de mortalidad infantil: número de niños menores de un año fallecidos en un lugar por cada mil nacimientos producidos en un año. Su tasa se calcula dividiendo los menores muertos entre el total de de nacimientos y multiplicándolos por mil. En España en 2015 fue de 3%o.

Mortalidad catastrófica: es el nombre con el que en demografía se conoce al tipo de mortalidad anual que difiere de la mortalidad habitual, como consecuencia de algún acontecimiento que eleva de forma puntual la tasa de mortalidad.


3.2.- La transición demográfica: 1900 – 1975.

Modelo de transición demográfica: Teoría demográfica que explica de forma gráfica las sucesivas fases por las que ha pasado una población en función de su natalidad, mortalidad y su resultado, el crecimiento vegetativo o natural. Generalmente se consideran cuatro fases: régimen demográfico antiguo, transición, moderno y el último, el de involución demográfica.

Fase de Transición demográfica: Define el proceso de rápido descenso de la mortalidad mientras que la natalidad desciende de modo más lento. Durante esta etapa la población de un lugar pasa de un régimen demográfico antiguo a uno moderno.

Baby boom: Equivalente a la expresión castellanizada “explosión de natalidad” que se utiliza para denominar los periodos posbélicos, en los que tras unos años con descensos natalicios, aumenta considerablemente la natalidad. En España se aplica para designar a la explosión de la natalidad en los años 50 y 60; mientras que en Europa fue tras la IIGM.

Subnatalidad: Se refiere a cuando tasa de natalidad es inferior a la natalidad habitual de un periodo determando; suele ocurrir a consecuencia de un acontecimiento extraordinario como la guerra civil española.

3.3.- El régimen demográfico actual: a partir de 1975.

Envejecimiento demográfico: Se considera que una población está envejecida cuando el porcentaje de ancianos (mayores de 65 años) es superior al 12% de la población total. Sus causas son el aumento de la esperanza de vida y el descenso de la natalidad.

Relevo generacional: porcentaje de hijos por mujer necesario para asegurar el mantenimiento de la población, es decir, que los nacidos iguales en número a los fallecidos. La tasa de reposición es de 2,1 hijos por mujer, también llamado reemplazo generacional.

Malthusianismo: Corriente ideológica que postula la reducción voluntaria de la natalidad.



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3.4.- El futuro del movimiento natural de la población española.

Proyección demográfica: previsión sobre la evolución futura de los diversos aspectos de la población española para un cierto número de años. Las proyecciones constituyen una base imprescindible para una adecuada toma de decisiones en múltiples campos: educación, sanidad, pensiones, etc.

4.- Los desequilibrios territoriales en el movimiento natural de la población.

5.- Práctica: Pirámide demográfica.

Pirámide de población: Representación gráfica de barras de la composición de la población según su edad y sexo o género en una fecha determinada.

Tasa de masculinidad: Relación entre el número de hombres que hay en un territorio y el número de mujeres expresado en tantos por ciento.
Generación Hueca: Conjunto de personas que no han nacido en años de guerra, epidemias o emigración. En las pirámides de población, la ausencia de estos efectivos demográficos se refleja en lo que se denominan muescas, estrangulamientos o entrantes en las cohortes de población.

Pirámide de población de parasol: es aquella cuya base es ancha por las altas tasas de natalidad; la población disminuye rápidamente hacia la cima por tasas de mortalidad elevadas y esperanza de vida baja; y los ancianos son poco numerosos.

Pirámide de población de ojiva o campana: es aquella cuya base es moderada porque la natalidad se ha ido recortando, aunque de forma suave, de modo que todavía permite el relevo generacional.

Pirámide de población en forma de urna: es aquella cuya base es estrecha y remetida, debido a una natalidad baja y en descenso.

Cohorte de población: grupo humano que ha experimentado un acontecimiento demográfico en un mismo periodo de tiempo. Por ejemplo: Una Cohorte de nacimientos la constituirán todas las personas que han nacido durante un mismo intervalo de tiempo, como el mismo año o el mismo lustro, o la misma década,







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19/12/16

martes, 13 de diciembre de 2016

Evolución y distribución de la población española.Ud 5

Ud 5.- Evolución y distribución de la población española.

  • Los efectivos demográficos y su evolución.
  • Características y factores de la densidad y la distribución espacial.
  • La dinámica natural.

Guión.

1.- La distribución de la población.

1.1.- Las características de la distribución.

2.- Evolución y factores explicativos.

3.- La evolución de la población española a través de los regímenes demográficos.

3.1.- El régimen demográfico antiguo hasta principios del siglo XX.

3.2.- La transición demográfica: 1900 – 1975.

3.3.- El régimen demográfico actual: a partir de 1975.

3.4.- El futuro del movimiento natural de la población española.

4.- Los desequilibrio territoriales en el movimiento natural de la población.



Introducción.

La población española actual presenta un resparto desigual en el espacio; un bajo crecimiento natural, acentuado durante la crisis económica de 2008, llegando incluso a ser negativo durante 2015. Esta llegada a la fase de “involución demográfica” es el resultado de un largo proceso (transición demográfica) que describiremos pormenorizadamente a continuación. También explicaremos como se distribuye la población actualmente: cuales son sus áreas más y menos densas, y sus factores explicativos.

1.- La distribución de la población.

1.1.- Las características de la distribución.

El volumen de la población española ascendía en 2015 a 46,6 millones de personas. Su distribución espacial se analiza mediante la densidad de población, que relaciona la población de una zona con su superficie en km2. Su fórmula es Densidad = Población / superifice en km2.

La densidad de población española ha aumentado con el tiempo hasta alcanzar los 92 habitantes/km2 en 2015, un valor moderado e inferior a la media de la Unión Europea (111 habitantes/km2) en 2015. Sin embargo, esta cifra media esconde fuertes contrastes espaciales entre áreas de concentración, que superan claramente el promedio nacional, y áreas de despoblamiento, donde no se alcanzan los 25 hbs/km2.

Las áreas de alta densidad se sitúan en Madrid, la periferia peninsular, Baleares, Canarias, Ceuta y Melilla.
Las áreas de baja densidad se localizan en el interior peninsular.

Además, en todas las áreas son mayores las densidades urbanas, que las rurales; y las de la franja costera que las del interior; correspondiendo los valores más bajos a los territorios de montaña (menos de 10 hb/km2).


2.- Evolución y factores explicativos.

La distribución actual de la población es el resultado de una evolución en la que han intervenido diversos factores.

a.- En la época preindustrial, hasta mediados del siglo XIX, la economía era básicamente agraria, por lo que los factores naturales tuvieron mayor peso en la distribución de la población. Así, las mayores densidades se hallaban en las zonas con relieve llano y de baja o moderada altitud; proximidad al mar o a los ríos. Estas zonas eran la costa levantina, los valles atlánticos y los valles fluviales del interior peninsular.

No obstante, también influían factores humanos, sobre todo la coyuntura económica, que atraía población hacia las zonas más dinámicas. Así, en el siglo XVI, el descubrimiento de América dio a Castilla gran prosperidad económica, convirtiéndola en la zona más densamente poblada de la Península. En el siglo XVIII, la crisis económica y demográfica, más prolongada en tierras castellanas, originó migraciones hacia la periferia, donde se desarrollaba un floreciente comercio marítimo. Como consecuencia, en el siglo XVIII la distribución se había invertido: las densidades más altas estaban en la periferia (regiones costeras e insulares) y las más bajas, en el interior peninsular.

b.- En la época industrial, entre mediados del siglo XIX y la crisis de 1975, se consolidó una economía industrial y urbana, por lo que los factores naturales perdieron peso. En esta época se agudizaron los contrastes en la distribución de la población.

Aumentaron su peso Madrid (capital administrativa, política y financiera de España) y las regiones periféricas, en unos casos por su alto crecimiento natural (Galicia, Andalucía y Murcia) y en otros casos por la instalación de actividades económicas que atrajeron población. Primero, la industria en Asturias, Cataluña y País Vasco, a las que se sumaron más tarde los ejes del Ebro y del Mediterráneo y algunos focos aislados. Y con posterioridad, el turismo en el litoral mediterráneo e insular.

Mientras, las regiones del interior, con mayor peso en las actividades agrarias e industriales tradicionales y de los servicios de baja cualificación, mantuvieron sus bajas densidades a causa de la emigración hacia las áreas más dinámicas nacionales y extranjeras.

c.- En la época posindustrial, desde la crisis de 1975, influyen nuevos factores que mitigan y refuerzan los contrastes en la distribución de la población. Mitigan los contrastes la crisis industrial de 1975, que frenó las migraciones interiores a las áreas industriales e incluso provovó retornos; y en la actualidad, la tendencia a la difusión espacial de población y algunas actividades económicas, y las políticas de desarrollo endógeno de las comunidades autónomas. Y refuerzan los contrastes la mayor concentración en Madrid y en los ejes Mediterráneo y del Ebro de los nuevos factores de desarrollo, servicios avanzados y tecnología, y de la inmigración extranjera.


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3.- La evolución de la población española a través de los regímenes demográficos.


La evolución del movimiento natural de la población (natalidad, mortalidad, crecimiento natural) de la población española ha pasado por tres etapas o regímenes demográficos durante los cuales la natalidad, mortalidad y el crecimiento natural presentan rasgos homogéneos. Estas etapas son el régimen demográfico antiguo, la transición demográfica y el régimen demográfico moderno. El paso de unas etapas a otras ha sido más tardío que en otros países europeos.


3.1.- El régimen demográfico antiguo: hasta principios del siglo XX.

El régimen demográfico antiguo se mantuvo en España hasta principios del siglo XX. Se caracterizó por altas tasas de natalidad y de mortalidad y por un crecimiento natural bajo.

a.- La natalidad presentaba valores elevados debido a dos causas principales:

El predominio de una sociedad y una economía agrarias, en las que los hijos ayudaban desde muy pronto en las labores del campo; eran muy baratos de mantener; y aseguraban el porvenir de los padres y las madres, dado que no había seguros de accidentes, enfermedad o jubilación.

La inexistencia de sistemas eficaces para controlar los nacimientos. La única posibilidad era retrasar el matrimonio en las coyunturas económicas de crisis, con el consiguiente acortamiento de periodo fértil de la mujer y el descenso del número de hijos.

b.- La mortalidad general era alta y oscilante. Sus causas eran el bajo nivel de vida y las precarias condiciones médicas y sanitarias.

La dieta alimenticia era escasa, por la baja productividad agraria; y desequilibrada por falta de proteínas: el pan era alimento básico y escaseaban la carne, la leche y los huevos. Como consecuencia, la mayoría de la población estaba mal nutrida y debilitada.

Las enfermedades infecciosas transmitidas a través del aire (tuberculosis, bronquitis, pulmonía, gripe) o del agua y los alimentos (diarreas) tenían alta incidencia. A ello colaboraban el atraso de la medicina, el desconocimiento de las vías de transmisión de las enfermedades, y la falta de higiene privada y pública (tardío establecimiento de servicios de agua potable, alcantarillado y recogida de basuras).

A la elevada mortalidad general se sumaban momentos de mortalidad catastrófica causada por epidemias, guerras y malas cosechas de cereales, que provocaba la subida del precio del grano y el hambre y la muerte de quienes no podían pagarlo.

La mortalidad infantil era también alta, tanto la neonatal (las cuatro primeras semanas) como la posneonatal (entre las cuatro semanas y el año) por desnutricción e infecciones.

La esperanza de vida era baja, debido sobre todo a la elevada mortalidad infantil y materna.

c.- Como consecuencia de las altas tasas de natalidad y de mortalidad el crecimiento natural era bajo y presentaba oscilaciones debidas a las crisis de sobremortalidad.


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3.2.- La transición demográfica: 1900 – 1975.

La transición entre el régimen demográfico antiguo y el actual tuvo lugar entre 1900 y 1975. En comparación con otros países de Europa Occidental, se inició más tarde, pero duró menos y por tanto, fue más intensa. Se caracterizó por una disminución suave de la natalidad, un brusco descenso de la mortalidad y, en consecuencia, un elevado crecimiento natural.

a.- La natalidad descendió de forma suave y discontinua, alternando periodos de mayor decrecimiento con otros de recuperación, en relación con aconte
cimientos históricos.

Entre 1900 y 1920, la natalidad descendió al inciciarse el control voluntario de los nacimientos mediante sistemas tradicionales. En ello influyeron una mayor supervivencia de los hijos al reducirse la mortalidad infantil; y las desfavorables repercusiones de la I Guerra Mundial, durante la cual la exportación de productos a los países beligerantes motivó una fuerte subida de los precios para la mayoría de la población.

En la década de 1920, la natalidad se recuperó gracias a la prosperidad económica.

Entre 1930 y 1956 se reanudó el descenso. Las causas fueron la crisis económica de 1929 y la inestabilidad política de la Segunda República (1931 – 1936); la Guerra Civil (1936 – 1939), que ocasionó subnatalidad; y la situación de posguerra (1940 – 1955), marcada por el exilio de miles de personas y por graves dificultades económicas derivadas de la política autárquica y del bloque internacional. Todo ello impidió la recuperación de los nacimientos que suele seguir a las guerras. La política pronatalista de Franco, que prohibió los anticonceptivos, no compensó esta tendencia.

Entre 1956 y 1975 tuvo lugar una recuperación de la natalidad que algunos demógrafos interpretan como el “baby boom” posbélico retrasado. Se debió al desarrollo económico que siguió al final del bloqueo internacional y de la autarquía.

Entre 1965 y 1975 (últimos años del desarrollismo) disminuyó de nuevo el tamaño familiar. La causa fue la reducción del valor económico de los hijos al consolidarse un modo de vida urbano e industrial, con graves problemas de vivienda, y extenderse los seguros laborales y de vejez.

b.- La mortalidad general descendió de forma acusada durante la transición demográfica, excepto en dos momentos de mortalidad catastrófica: la gripe de 1918 y la Guerra Civil. Las causas fueron el incremento del nivel de vida y los avances médicos y sanitarios, que redujeron los anteriores riesgos de muerte.

El incremento del nivel de vida se manifestó en la mejora de la dieta, que durante la década de 1960 superó la malnutrición y la escasez de la posguerra; y el crecimiento del nivel educativo y cultural, que permitió intensificar la prevención y abandonar costumbres tradicionales nocivas para la salud.

Los avances médicos más destacados fueron las vacunas (triple antivírica) y la comercialización de los antibióticos, que eliminaron la mortalidad catastrófica por epidemias a partir de la gripe de 1918 y redujeron la incidencia de las enfermedades infecciosas. También tuvieron efectos positivos la generalización de los nacimientos en clínicas, que disminuyó la mortalidad materna; y la extensión de la sanidad pública (seguridad social). Los avances sanitarios consistieron en la mejora de la higiene privada y pública: servicios urbanos de agua potable, alcantarillado y recogida de basura.

La mortalidad infantil también decreció, sobre todo la posneonatal causada por infecciones y desnutricción, gracias a las mejoras de la pediatría, la alimentación infantil y el cuidado materno.
La esperanza de vida se elevó, primero por la reducción de la mortalidad infantil y materna; y luego por el descenso de la mortalidad en la edad adulta.

c.- Como consecuencia, el crecimiento natural de la transición fue alto, especialmente entre 1920 – 1965, cuando la mortalidad descendió fuertemente, mientras la natalidad pasaba por dos máximos separados por la Guerra Civil. Desde 1965, el crecimiento se recortó, al estabilizarse la mortalidad en cifras bajas y restablecerse el descenso de la natalidad.


3.3.- El régimen demográfico actual: a partir de 1975.

El régimen demográfico actual se extiende desde 1975 hasta nuestros días. Se caracteriza por bajas tasas de natalidad y de mortalidad y por un escaso crecimiento natural.

a.- La natalidad descendió a partir de 1975 hasta situarse en cifras bajas. En esta situación se distinguen dos momentos:

a.1.- Entre 1975 y 1998 tuvo lugar un descenso brusco de los nacimientos. Así, en 1981, el índice de fecundidad alcanzó la cifra de 2,1 hijos por mujer, el límite que permite reemplazar la población, y continuó decreciendo hasta alcanzar su valor mínimo en 1998 (1,15 hijos por mujer). Las causas fueron los cambios económicos y socioculturales sucedidos en esos años.

La situación económica retrasó la edad del matrimonio, con el consiguiente acortamiento del periodo fértil de la mujer. Primero, como resultado de la crisis de 1975; y desde 1980 por la precariedad laboral y el alto precio de compra y alquiler de vivienda, que dificultaba la emancipación de los jóvenes, y prolongaba su formación y permanencia con los padres.

La sociedad española ha experimentado cambios de mentalidad y de valores desde la transición a la democracia (1975) que han colaborado en el descenso de natalidad. Han terminado adoptándose los planteamientos malthusianos que preconizaban la reducción de la natalidad como remedio para el progreso económico de las sociedades.

Ha disminuido la influencia religiosa; se han despenalizado y difundido los anticonceptivos; y se han legalizado el divorcio y el aborto en ciertos supuestos.

Las mujeres se han incorporado de forma creciente al trabajo fuera del hogar y retrasan la maternidad hasta consolidar su situación laboral. Además, muchas tienen dificultades para conciliar la vida familiar y laboral, dada la escasez de guarderías a precios asequibles y el mantenimiento de comportamientos sexistas en el reparto de tareas domésticas y en el cuidado de los hijos.

Los hijos ya no se consideran un seguro de los padres en la vejez, ante el progreso de la protección social, sino que se aprecia su formación y bienestar, por lo que se prefiere tener menos y atenderlos mejor. Además, los gastos y la dedicación que requieren, compiten con el deseo de los padres de disponer de más ingresos para el consumo y de más tiempo libre para el ocio.

Por otra parte, han ganado importancia las relaciones de pareja sobre las reproductoras y de cuidado de los hijos; y aparecen formas familiares distintas del matrimonio y menos prolíficas (cohabitación, hogares monoparentales de divorciados, maternidad en solitario).



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a.2.- Desde 1998, la maternidad muestra ligeras oscilaciones ligadas a la coyuntura económica y a la inmigración.

Entre 1998 y 2008, la natalidad experimentó una ligera recuperación motivada por la favorable coyuntura económica; los nacimientos retrasados de la generación del “baby boom”; y la inmigración extranjera. Esta última contribuye al aumento de la natalidad sobre todo por el incremento de mujeres en edad fértil, que inicicialmente tenían también una fecundidad más alta que las mujeres españolas (2,3 hijos por mujer las extranjeras, frente a 1,3 las españolas).

Desde 2008, comenzó un nuevo descenso de la tasa de natalidad. La crisis iniciada ese año ha repercutido sobre las familias provocando un enorme incremento del paro, flexibilización laboral, reducción salarial y dificultades para acceder al crédito. Además han disminuido la inmigración y la fecundidad de las mujeres extranjeras (1,6 hijos por mujer en 2014) por su progresiva adaptación al modelo español y por el incremento de las mujeres procedentes de Europa centro oriental (rumanas), con tasas de natalidad muy bajas. En 2015 la tasa de natalidad en España era de un 9%o.

b.- La mortalidad general se mantiene en cifras bajas (8,5%o) . No obstante, la tasa asciende levemente desde 1982 por el envejecimiento de la población ocasionado por el aumento de la esperanza de vida, que incrementa el número de ancianos. Esta tasa experimenta ligeras oscilaciones, pues el aumento de la esperanza de vida en ciertos momentos “pospone” los fallecimientos (la tasa desciende entonces), pero los acumula unos años después (la tasa asciende).

Las causas de la mortalidad general han cambiado. Disminuye la importancia de las enfermedades infecciosas y predominan las llamadas tres “C”: enfermedades cardiovasculares, cáncer y accidentes de carretera. Además, están aumentando las enfermedades ligadas al envejecimiento, como el Alzheimer o demencia senil.

La mortalidad infantil es hoy muy baja (3 %o) y principalmente neonatal por complicaciones en el parto o malformaciones congénitas. Todavía tiene margen para reducirse gracias a los avances médicos.

La esperanza de vida ha aumentado debido a los progresos médicos. No obstante, presenta diferencias entre los sexos, los grupos de edad y el estatus social. (86 años mujeres y 8o a. hombres)

Por sexos, la esperanza de vida femenina es más alta. Las mujeres tienen mayor fortaleza biológica por motivos hormonales e inmunológicos. Sufren menos enfermedades cardiovasculares, principal motivo de enfermedad entre los varones. Además, los hombres han tenido un estilo de vida, en donde han poseido trabajos de mayor dureza física, hábitos de vida menos saludables (alcohol y tabaco); menor cuidado por su salud, más accidentes de carretera. En los últimos años, la aproximación del estilo de vida entre los dos sexos reduce la diferencia de esperanza de vida entre ambos.

Por grupos de edad, las mayores ganancias en esperanza de vida desde 1975 se registran entre los más ancianos (70 y 80 años) gracias a los avances médicos.

Por estatus social, la esperanza de vida es mas alta para las profesiones más cualificadas, que tienen menor mortalidad laboral; y para las clases sociales más adineradas, que pueden acceder a más servicios sanitarios y de mayor calidad.

c.- El crecimiento natural en el régimen demográfico actual es reducido dadas las bjas tasas de natalidad y de mortalidad, aunque con ciertas oscilaciones debidas a las variaciones que experimentan ambas tasas.
3.4.- El futuro del movimiento natural de la población española.

España ha experimentado profundas transformaciones demográficas desde 1975. Ha dejado de ser un país natalista, joven y emigratorio, para convertirse en un país con una de las tasas de natalidad más bajas del mundo, envejecido e inmigratorio.

Estos cambios conllevan otros de orden económico, social y cultural. Por eso los expertos realizan proyecciones demográficas de futuro, para planificar asuntos como la necesidad de plazas escolares o de residencias para la tercera edad; el gasto sanitario o en pensiones; las ayudas sociales, etc. Veamos por tanto, lo que según el INE (Instituto Nacional de Estadística) nos augura la tasa de natalidad, fecundidad y mortalidad:

La tasa de natalidad, que comenzó a decrecer, recientemente, desde 2009, a causa de la crisis económica, seguirá descendiendo al menos hasta 2030. Incluso en el caso de que el número de hijos por mujer recuperase el ligero incremento interrumpido por la crisis. El motivo es la llegada a la edad fértil de la generación de mujeres nacidas en la época de mayor descenso de la natalidad (1985 – 1995) y el incremento de la edad media de la maternidad.

La fecundidad, o media de hijos por mujer, dependerá de la adopción por las mujeres extranjeras de las pautas de feundidad nacionales y de la evolución de la fecundidad de las mujeres españolas. Esta se verá condicionada por las posibilidades de acceso al mercado laboral; por la existencia de políticas efectivas de conciliación de la vida laboral y familiar y del apoyo a las familias (facilidades para acceder a la vivienda, empleo juvenil estable, guarderías a precios asequibles); y por la existencia de una verdadera igualdad en el reparto de las tareas domésticas y familiares. Sobre estas bases, el INE prevé un descenso de la media de hijos a lo largo del periodo.

La tasa de mortalidad, en la actualidad, relativamente baja (8,5%o), crecerá debido al constante envejecimiento de la población. Por su parte, la esperanza de vida continuará aumentando. Actualmente es 8o años para los hombre y 86 años para las mujeres. El crecimiento natural se prevé que se mantenga negativo. El remedio para ese envejecimiento de la población, que en España es actualmente del 17% (el 17% de la población tiene más de 65 años), y para el resto de los países de la UE, es la inmigración.


4.- Los desequilibrios territoriales en el movimiento natural de la población.

En la actualidad, todas las comunidades autónomas cuentan con bajas tasas de natalidad y de mortalidad y un crecimiento natural reducido o negativo. No obstante, existen ciertos contrastes debidos a la diferente estructura por edades (porcentaje de jóvenes y ancianos), resultante de causas heredadas, tradición natalista y migratoria, y de causas actuales, dinamismo económico e inmigración extranjera.

a.- Las comunidades autónomas con mayor dinamismo demográfico cuentan con un crecimiento natural superior a la media por tener tasas de natalidad algo mayores y tasas de mortalidad algo menores. Así, su estructura demográfica está relativamente menos envejecida. Las causas son:

Una tradición más natalista (Murcia, Andalucía, Ceuta y Melilla).

La recepción de inmigrantes jóvenes que colaboran a aumentar ligeramente la natalidad y a reducir la mortalidad, debido a su mayor dinamismo económico en el pasado (industria) y/o en la actualidad (servicios o agricultura avanzados, turismo, tecnología). Es el caso de Madrid, Cataluña, Murcia, Baleares, Andalucía, Navarra, Canarias.

b.- Las comunidades autónomas con menor dinamismo demográfico tienen un crecimiento natural inferior a la media española o negativo por contar con tasas de de natalidad más bajas y tasas de mortalidad más elevadas. Así su estructura demográfica está muy envejecida. Las causas son:

Una larga tradición emigratoria, que las dejó desnatalizadas y envejecidas (Galicia y comunidades del interior peninsular, excepto Madrid).

El estancamiento económico por la prolongada incidencia de la crisis de 1975 sobre su industria y las dificultades para desarrollar nuevas actividades (comunidades de la cornisa cantábrica como Asturias y Cantabria).

Una menor incidencia de la inmigración extranjera durante el periodo de expansión económica 1995 – 2008, agravada por el descenso de ls entradas de inmigrantes a partir de la crisis de 2008 (todas ellas).








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11/12/16

sábado, 10 de diciembre de 2016

Comentarrio de una Cliserie altitudinal (Sierra de Guadarrama).Ud 4.


Técnica: Elaboración y Comentario de una cliserie altitudinal. Pg 102 – 103.







a.- Interpretación del gráfico.


a.1.- Definir la cliserie altitudinal y su tipo.

Es un gráfico que representa la distribución escalonada de la vegetación en función de la altura en las zonas montañosas.

Nivel teórico: representarse sobre un corte topográfico o de forma esquemática mediante un triángulo o pirámide semejante a una montaña. En este caso, se ha optado por la segunda opción. La variación de la vegetación en altura puede realizarse a través de símbolos (iconos en forma de vegetación), colores (franjas coloreadas) o utilizando ambos modelos a la vez.

a.2.- Identificar sus elementos:

Nivel práctico o de aplicación: En la gráfica que nos ocupa, el perfil se representa mediante una pirámide que asemeja una montaña (entre los 0 metros y los 2.500 metros de altitud). El eje vertical mide la altitud en metros de la elevación montañosa y sobre el eje horizontal se dibuja un perfil esquemático. Los colores señalan cada piso altitudinal (franja de distinto color) y los iconos señalan las especies vegetales que ocupan cada piso (encina, roble, haya, pino silvestre, matorral de altura).

b.- Análisis de los pisos vegetales.
b.1.- Indicar los pisos vegetales que se suceden.

En este gráfico podemos encontrar dos pisos claramente diferenciados: el piso basal o forestal, ocupado por el bosque perennifolio en la parte más baja, caducifolio en zonas más elevadas y coníferas (pinares) a mayor altitud, y el piso supraforestal y la cima, donde colonizan el matorral y existe la posibilidad de que aparezca una zona de prado.
Los bosques se extienden desde los 600 metros de la base (altitud media de la Meseta en la zona del centro de la Península) hasta los 2000 metros, variando las especies en función de la altura de la montaña:
  • Entre los 600 y 1200 metros domina la encina (encinar, bosque perennifolio), árbol más característico y extendido del clima mediterráneo. Muy resistente a la sequía, se adapta muy bien a todo tipo de suelos. Tradicionalmente se aprovechaba su fruto, la bellota, para alimento para el ganado, bellota (cerdo ibérico).
  • Entre los 1200 y 1700 coloniza el roble (robledal, bosque caducifolio), árbol que no soporta veranos calurosos y su tolerancia al frío es moderada, exigiendo bastante humedad. . En la actualidad se utiliza en suelos interiores (parqué), muebles, etc.
  • Por encima del roble, a unos 1800 metros, quedan hayas (hayedo, bosque caducifolio) residuales. Este árbol, que requiere una gran humedad, tolera mal el calor y se adapta muy bien al frío. Prefiere suelos calcáreos (formados a partir de la descomposición de rocas calizas), lo que explica el poco desarrollo en el Sistema Central donde abunda el suelo silíceo (tierra parda meridional). Su madera es dura y se emplea para realizar muebles, etc.
  • Entre 1800 y 2000 metros se encuentra el pino silvestreo pino albar(pinar, bosque de coníferas, de hojas aciculares), árbol de gran porte (hasta 30 metros de altura), que tolera y se adapta muy bien al frío y a condiciones extremas. Su madera se utiliza para fabricar muebles y en la construcción.

El matorral y los prados dominan las alturas superiores a los 2000 metros, donde el frío impide el crecimiento de los árboles. El matorral incluye especies como la jara, el prado está formado por céspedes y vegetación herbácea que se utiliza como “pasto de diente” para alimentar al ganado.

b.2.- Explicar los factores que influyen en la variación.

Las causas del escalonamiento son las variaciones climáticas ocasionadas por el progresivo incremento de la altitud. Las temperaturas disminuyen una media de 5ºC-6ºC cada 1000 metros de ascenso (gradiente térmico vertical) al tiempo que las precipitaciones se incrementan por el enfriamiento del aire. También es importante la orientación con respecto al Sol (diferencia térmica entre solana y umbría), la exposición a las masas de aire (diferencia de humedad y temperatura entre barlovento y sotavento), la calidad y características edafológicas (de los suelos) y la presencia de agua en la zona (acuíferos, manantiales, ríos, etc.).
El resultado es un escalonamiento climático desde la base a la cima (desde los 600 mts a los 2.500mts). Como consecuencia, también se escalona la vegetación.

La vegetación en las zonas montañosas se degrada en función de la altitud, definiendo distintos pisos dependiendo del clima.

En cuanto a la orientación(barlovento-sotavento y solana o umbría), en esta cliserie no aparece ninguna variación destacada de la vegetación, por tanto ambas vertientes incluyen las mismas especies vegetales. Esto significa que, en las montañas de esta sierra, la orientación no es relevante para diferenciar las especies.

Los suelos también pueden influir: así el roble prefiere más los suelos síliceos que los calizos, mientras que el haya prefiere los suelos calcáreos.


c.- Determinación de la zona geográfica a la que pertenece la cliserie.

Dada la sucesión de formaciones vegetales podemos asegurar que la localización de esta cliserie se halla localizada en una montaña mediterránea, más concretamente en el Sistema Central.

d.- Conclusiones sobre los recursos vegetales.

Según los datos que tenemos, encinar en la base, robledal por encima, más arriba restos de hayedo, y matorral y zonas de pradera en la cumbre, se trata de una zona de montaña mediterránea del interior de la Meseta. Por su altitud (entre los 600 y los 2500 metros) claramente forma parte del Sistema Central.

d.1.- Usos del espacio.

Como ya se ha comentado anteriormente, el espacio forestal puede ser aprovechado a través de la silvicultura (madera, resina, carboneo, micología, etc.), la ganadería aprovechando pastos y frutos silvestres (bellotas, hayucos), y el turismo relacionado con el medio ambiente y los paisajes naturales de montaña (senderismo, turismo rural, turismo de parques naturales, hostelería, etc.). En la actualidad, la sierra de Guadarrama ha sido declarada Parque Nacional.


d.2. Posible evolución del espacio.

La actividades antrópicas han ido cambiando a través de los siglos estos espacios naturales de montaña en zona mediterránea. En la actualidad, ha aumentado exponencialmente la presión económica y demográfica que se ejerce sobre el Sistema Central, del que forma parte la sierra de Guadarrama, poniendo en peligro la biodiversidad de algunas zonas (ecosistemas, especies vegetales y animales) que corren el riesgo de perder valor ecológico y paisajístico si no se logra invertir esta dinámica.

Su declaración como Parque Nacional debe ocasioenarle una mayor protección en valores ambientales, frente a las presiones en la actividadas humana, sobre todo la de tipo urbanístico en sus parajes. No olvidemos que el Área Metropolitana de Madrid, en la que se inserta la Sierra de Guadarrama posee unos 6 millones de habitantes, de ahí esa presión hacia la misma.











09/12/16



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viernes, 2 de diciembre de 2016

Vocabulario de Biogeografía. Ud 4

Vocabulario de la Ud 4.- Las regiones biogeográficas de España.

1.- Factores de diversidad geográfica.

Biogeografía: Rama de la geografía que estudia la distribución de los seres vivos (flora y fauna) sobre la Tierra, así como los procesos que originan, modifican o pueden hacer desaparecere esos seres vivos.

Flora: Conjunto de especies vegetales existentes en un espacio geográfico. La estudia la Botánica.

Vegetación: Disposición o distribución de las especies vegetales sobre la superficie geográfica.

Vegetación Primaria o Climax: Vegetación o cobertura vegetal que se ha establecido por sí misma en un lugar hasta lograr adaptarse al mismo, en ausencia de acciones antrópicas.

Vegetación Secundaria: Vegetación o cobertura vegetal que se origina en un lugar tras la intervención humana.

Repoblación forestal: Conjunto de técnicas que se necesitan para crear una masa de arbórea o de arbustos.

2.- Características de las regiones biogeográficas.

Pisos de vegetación: Se denomina así a la estratificación vegetal en función de la altura en ecosistemas montañosos. Las variaciones se deben al gradiente térmico (0,6ºC x 100 mts)que genera pisos bioclimáticos con vegetación y fauna diferenciada.

Bosque esclerófilo: formación vegetal arbórea que se caracteriza por especies adaptadas a la sequía, evitando en lo posible la evapotranspiración y buscando el agua subterránea.

Bosque perennifolio: formación vegetal boscosa que se caracteriza por especies de hoja perenne como la encina.

Bosque caducifolio: formación vegetal boscosa que se caracteriza por especies de hoja caduca como el haya o el roble.


Matorral, matojal o arbustal: formación arbustiva caracterizada por un tipo de vegetación dominada por arbustos y matas, aunque también puede incluir céspedes y plantas de porte herbáceo.

Sotobosque: Formación arbustiva formada por matas o arbustos que crecen bajo los árboles de un bosque.

Endemismo: Consiste en que una especie vegetal está limitada a un ámbito geográfico muy reducido; por tanto solo es posible encontrarla de forma natural en ese lugar. (Por ejemplo: Manzanilla Real en Sierra Nevada).

Reliquia vegetal: Especie vegetal propia de otras eras geológicas pasadas, con climas diferentes a los actuales, que han sobrevivido en enclaves reducidos: Por ejemplo: robledales en Sierra Nevada.



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3.- Formaciones vegetales de la España peninsular e insular.

Sotobosque: Vegetación formada por matas y arbustos que crecen bajo los árboles de un bosque.

Landa: formación vegetal arbustiva, propio del clima atlántico, tupida, a menudo espinosa, con especies como el brezo, el tojo o la retama.

Prados: Formación vegetal formada por plantas herbáceas de escasa altura.

Dehesa: Bosque formado por encinas, alcornoques, u otras especies arbóreas, con estrato inferior de pastizales o matorrales, destinado al mantenimiento del ganado, a la actividad cinegética y al aprovechamiento de otros productos forestales.

Maquia: Formación arbustiva densa, propia del clima mediterránea, localizada en el área del alcornoque, con especies como la jara, la retama y el tojo.

Garriga: Formación arbustiva de poca altura, con zonas de suelo sin cubrir, propia del clima mediterránea, localizada en el área de la encina, con especies como el tomillo, el romero, etc.

Estepa: Formación herbácea y de arbustos espinosos, propia del clima semiárido, formada por esparto, carrasca y palmito.


Bosque de ribera o Soto: Formación vegetal caracterizada por su vinculación a la ribera de un río o entidad hidrológica equivalente.




4.- La intervención humana y sus consecuencias geográficas.


Desarrollo Sostenible: Crecimiento que logra satisfacer las necesidades de las generaciones presentes sin comprometer las posibilidades de las generaciones del futuro para atender sus posibles necesidades.

Artificialización del suelo: Consiste en su desaparición bajo elementos artificiales: edificios, equipamientos o cualquier infraestructura que hace desaparecer el sustrato natural.

Contaminación ambiental: Presencia en el entorno de cualquier agente (físico, químico o biológico) o bien de una combinación de varios agentes en lugares, formas y concentraciones tales que sean o puedan ser nocivas para la salud, la seguridad o el bienestar de la población.

Cambio climático: Consiste, actualmente, en un aumento global de la temperatura de la tierra.

Deforestación: Destrucción de la cubierta vegetal.

Desertificación: Degradación de las tierras de las zonas áridas, semiáridas, y subhúmedas, hasta adquirir rasgos propios del desierto.

Biodiversidad: Diversidad de especies vegetales y animales que viven en un lugar.

Espacio natural protegido: Lugar concreto del medio natural que por sus valores estéticos y culturales son merecedores de una protección especial.


2 02/12/16 Total de Conceptos. 30.