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jueves, 16 de febrero de 2017

Análisis - Comentario del Plano de la ciudad de Granada. UD 8.

Análisis Comentario del plano urbano de Granada.

(Para su elaboración se ha seguido, en líneas generales, el guión de la Técnica “Comentario de un plano urbano.”
Pg 368. Editorial: Anaya.)

Estándar: Analiza y explica el plano de la ciudad más cercana o significativa al lugar de residencia.

Criterio de Evaluación: Analizar – Comentar el plano de la ciudad de Granada.

Introducción.

Una ciudad como Granada, con 1.000 años de antigüedad, ofrece un plano complejo, que analizaremos sintéticamente siguiendo el guión de esta técnica, que incide en la distintas zonas de la ciudad conformando su estructura urbana.

El casco antiguo, el ensanche, los barrios obreros, etc.

a.- Emplazamiento y situación.

Granada se encuentra emplazada en la Vega de su mismo nombre, así como en varias colinas situadas al este de la misma. Las funciones que originaron su fundación fueron militares (en la colina del Albaicín por su fácil defensa), agrarias (junto a la feraz vega) y de abastecimiento de agua (Ríos Genil y Darro, además de la Acequia de Aynadamar).

Granada se sitúa en una encrucijada de caminos (pasillos de comunicación). En la depresión de Granada confluyen los caminos que vienen de la Costa (Motril), de Málaga y Andalucía Occidental, de Jaén- Meseta; de Guadix – Levante. Actualmente como “metrópoli subregional” posee un área de influencia que se extiende por toda su provincia y por las limítrofes de Almería y Jaén.

b.- Análisis del plano.

Muralla (solo en el casco antiguo):Granada, último reducto musulmán en la península, llegó a poseer dos murallas defensivas, que en parte se conservan. La ciudadela zirí junto al Arco de las Pesas, construyó la muralla insertada en el primer Albaicín (siglo XI). Más tarde, en su esplendor nazarí, la ciudad más habitada de toda España, logró realizar otra muralla, la Alberzana, que recorre la Granda musulmana (nazarí siglo XIV).

Tipo del plano del casco antiguo y del ensanche:

En la hoja se observan dos tipos de plano: en el centro la trama urbana es irregular, propia de una época preindustrial; ocupa relativamente un espacio considerable (Albaicín y alredeores), puesto que Granada se convirtió en la ciudad más populosa en el siglo XV y principios del XVI, con unos 40.000 habitantes. Este tipo de plano se caracteriza por calles estrechas tortuosas, desiguales, ….

En los límites del casco histórico, comienza un tipo de plano de calles más geométricas, regulares, rectas, y, en definitiva, planificadas. Cuanto más se alejan del casco histórico hacia el oeste, hacia el Camino de Ronda, más regulares, en damero, se vuelven. Encontramos dos ensanches: la Gran Vía y el Camino de Ronda. La Gran Vía se habilitó para residencia de la burguesía en el boom de la remolacha a principios del siglo XX; mientras que el Camino de Ronda se debe a la expansión de la clase media granadina en las décadas de 1960 y 1970, durante el desarrollismo. En los Barrios de Fígares o San Antón el plano también es regular, barrios que dan cabida a clases medias.

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c.- Análisis de la trama.

Predomina una trama compacta o cerrada; los edificios ocupan buena parte de la Hoja del Plano, objeto de comentario, dejando solo en determinados zonas espacios libres. Estos espacios, sin edificar, serían la ladera del Alhambra (“colina Sabika”), los cauces de los ríos Genil y Darro, y algunas plazas o placetas, e incluso alguna que otra zona verde, que un servidor considera escasas.

d.- Análisis de la edificación.

Evidentemente no podemos apreciar en el plano como son, tridimensionalmente, los edificios que representados en sus parcelas, pero si podemos deducirlo por el conocimiento de su evolución histórica. Así, observamos en el casco antiguo la mayor parte de los monumentos históricos, tanto de la época musulmana (ziríes, nazaries y mudéjar), como de la cristiana (Gótico tardío, Renacimiento, Barroco, …. Las viviendas en el casco histórico son de menor dimensión que en el ensanche: suelen ser viviedas unifamiliares de varias alturas en el Albaicín o pequeños bloques fuera de este.

En cambio, en el primer ensanche (Gran Via,...) o en el segundo (Camino de Ronda); las edificaciones son bastante más elevadas (verticalización), estilo internacional, predominando el bloque de viviendas colectivas en altura, más altos conforme más cerca del segundo ensanche.

e.- Análisis de los usos del suelo.

Se pueden distinguir la dos zonas ya citadas: casco histórico y ensanche. En el centro histórico existe una zona más residencial (Barrio del Albaicín: 5.000 habitantes), y otra más deshabitada porque la dedicación de su espacio es más comercial, hostelero, turístico, cultural, ocio ( Mesones, Bibrambla, Reyes Católicos, …), en definitiva, con una mayor terciarización.

En cambio la zona del ensanche, del segundo ensanche, el de las décadas de 1960 – 70, situado en el Camino de Ronda y sus inmediaciones, se da un uso más residencial: en el Camino de Ronda viven 50.000 habitantes, aunque tiene también una función comercial, hostelera (C/Pedro Antonio).

f.- Problemas actuales que afectan al casco antiguo y al ensanche, así como posibles soluciones.

Los problemas en el área de Granada, recogida en el plano, son múltiples. Empezaremos por el centro: en el Albaicín una de cada dos viviendas está deshabitada; predomina el miniviviendismo y se podría mejorar el entorno social (desempleo) y equipamientos.

En la zona del primer Ensanche (Gran Vía y alrededores) se dan problemas también de despoblamiento por terciarización y carestía de la vivienda; también, envejecimiento de inmuebles.

En cambio en la zona del Camino Ronda y Barriadas Cercanas al Centro (San Antón, Fígares) sus problemas son derivados de la congestión, por alta densidad; además de problemas ambientales (ruidos, humos, falta de aparcamientos, zonas verdes, etc.).


g.- Otras observaciones. He intentado realizar el análisis del plano urbano de Granada en tan sólo dos páginas, para no abrumar con tanta información. He preferido incluir en el mismo apartado el casco antiguo y el ensanche para que no saliera tan largo. En lugar de hacer el análisis comentario de toda la capital granadina, he optado por hacerlo de una sola zona en la que se recoge Granada en toda su anchura. De la “periferia” no he escrito nada porque no sale casi en la hoja del plano. De todos modos, creo que con lo que va en este análisis – comentario es suficiente. Este punto g no es neceario escribirlo en el examen. 2 16/02/17

jueves, 9 de febrero de 2017

Vocabulario Morfología y Estructura de las Ciudades españolas. UD 8


Vocabulario Urbanismo II. UD 8.- Morfología y estructura de las ciudades en España.


Aglomeración urbana: extensión urbana formada por varios municipios, de los cuales uno es el lugar central (el originario) y los otros (núcleos de expansión) son periféricos. La terminología americana denomina a este espacio como área metropolitana; se utiliza como sinónimo.

Área metropolitana: es una gran extensión urbana que rodea a una ciudad de cierta entidad y abarca administrativamente a varios municipios. Se crea por la actividad económica de una ciudad importante (ciudad central), que se proyecta hacia el exterior y origina el área. Entre la ciudad central y el área se establecen relaciones económicas y sociales: la ciudad central proporciona empleo y servicios a la población del área y esta alberga a trabajadores de la ciudad central e instala actividades que requieren espacio abundante y barato.

Barrio: División en una ciudad de un área residencial que tiene características afines o simplemente ha sido delimitada por criterios administrativos.

Barrios – jardín: se crearon en el siglo XIX como resultado de la difusión en España de las ideas naturalistas (acercamiento a la naturaleza) e higienistas (valoración de los efectos positivos del sol y del aire libre), que llevaron al deseo de acercar el campo a la ciudad. Estas ideas se concretaron en la realización de viviendas unifamiliares con jardín, que en unos casos tuvieron carácter burgués, y en otros, proletario. También se les conoce como ciudad jardín.

Casco histórico: zona más antigua y/o histórica de una ciudad. Se encuentra dividida en dos: el casco antiguo y el casco histórico. La ciudad histórica es que que concentra todos los edificios con valor cultural y artístico. El casco antiguo abarca calles y edificios anteriores a la Revolución Industrial.

CBD o Central Busines District: Literalmente, distrito central de negocios. Es el área céntrica de una ciudad, donde se concentra lo más selecto de la actividad de negocios, comercio, empresas financieras y, en general, servicios cualificados. Se caracteriza por una buena accesibilidad, la concentración de tráfico y los edificios altos debido al alto precio del suelo. Se localiza en los ensanches o en el centro. En España, un ejemplo, de CBD sería el eje de la Castellana de Madrid.

Centro Urbano: Es la zona central de una ciudad, donde se sitúan las sedes de las empresas más destacadas, y en torno al cual se disponen las demás funciones de la ciudad, desde la administración a la residencia. El centro urbano genera una segregación social en el espacio en virtud de los diferentes precios del suelo que se crean con la actividad comercial y terciaria. En el centro es donde se concentran los edificios más altos y con funciones más relevantes. Los anglosajones le llaman el Central Bussines District (Distrito Central de Negocios).

Ciudad Dormitorio: zona urbana que tiene una función esencialmente residencial. Carece casi de comercios y servicios y no dispone por tanto de empleos para su población. Su población vive en ella después de su jornada laboral.

Ciudad difusa: Sería lo contrario de una ciudad compacta. La ciudad difusa se expande a través de las vías de acceso (carreteras, ferrocarril, …) y alterna las urbanizaciones con los espacios agrarios. En España se desarrolla desde finales de los años 80 y principios de los 90. (relacionado con área periurbana).

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Ciudad lineal: Proyecto del ingeniero Arturo Soria para la periferia de Madrid en 1866. El objetivo era ruralizar la ciudad y urbanizar el campo al crear una ciudad alargada que creciera a través de un eje de comunicación (calle con tranvía o tren) que estaría bordeado de casas unifamiliares y ajardinadas y equipamientos básicos cada cierta distancia. Sólo se construyó un segmento, de unos 5 kms, incorporado hoy a la ciudad.

Emplazamiento urbano: Espacio concreto sobre el que se asienta una ciudad. Por lo general, este emplazamiento guarda relación con la existencia de antiguas vías de comunicación, como los ríos, o con la existencia de sistemas montañas, o con suelos fértiles, etc.

Ensanche urbano: Elemento del plano urbano en forma de cuadrícula que denota una planificación que a su vez responde a una llegada de emigrantes masiva a la ciudad. Ejemplo, el de Cerdá de Barcelona.

Entramado o tejido urbano. Forma de ordenarse en el interior de la ciudad sus espacios públicos (calles, plazas), sus manzanas, parcelas y edificios, así como los grandes espacios abiertos que forman parte de ella (parques, playas, riberas de ríos, etc. Puede hablarse de entramado de manzana cerrada (o entramado cerrado) cuando los edificios se disponen de forma continua, sin dejar espacios vacíos en sus parcelas, o de entramado de manzanas abiertas (o entramado abierto), cuando los edificios aparecen aislados o adosados, pero dejando espacios libres entre sí (como las viviendas unifamiliares de las ciudades jardín, las urbanizaciones de chalés adosados o las de bloques rodeados de zonas verdes y aparcamientos propios).

Estructura urbana. La estructura es la forma en que se disponen las partes de una unidad. En el caso de la estructura urbana, nos referimos a las distintas partes que se distinguen en la ciudad según las funciones que se cumplen y a la forma en que estas funciones se distribuyen en el espacio urbano.

Gentrificación. Término de origen inglés utilizado para designar el proceso de ocupación de ciertos barrios centrales de la ciudad por grupos sociales de alto poder adquisitivo. Está relacionado con operaciones de renovación y rehabilitación que facilitan la revitalización del centro histórico.

Hábitat. Espacio habitado. Puede ser hábitat rural o urbano.

Manzana: es un espacio urbano delimitado por calles por todos sus lados. Su forma puede ser regular, generalmente cuadrangular, o irregular. La manzana puede estar rodeada de edificios por todos sus lados (manzana cerrada) o solo por alguno de ellos (manzana abierta). Los edificios que rodean la manzana pueden dejar un patio interior, denominado patio de manzana.

Paisaje urbano. Aquel propio de las ciudades, que se caracteriza por la macización y mayor altura (verticalización) de la construcción y edificación, las complejas infraestructuras de saneamiento y de transporte, mayor contaminación atmosférica y acústica que otros espacios, el tráfico de vehículos, la intensa señalización, los edificios artísticos, las arboledas y parques,…

Parcelario urbano. Forma en que están distribuidas y entremezcladas las parcelas o unidades catastrales (cada una de las tierras de distinto propietario). Al analizar el dibujo que presentan dichas parcelas se puede saber si son irregulares o regulares, si tienen un contorno de una forma predeterminada, sus tamaños…

Plan General de Ordenación Urbana (PGOU): es el instrumento básico para la planificación urbana. Proyecta el desarrollo de la ciudad para un cierto número de años: el plano, los usos del suelo, los equipamientos y los instrumentos para su realización.

Plano catastral: Representación gráfica de la distribución de las parcelas del catastro (registro administrativo mediante el que se controla la propiedad del suelo, sobre todo a efectos fiscales).

Plano urbano: es la representación a escala de las superficies construídas y libres (calles, plazas, espacios libres) de una ciudad.

Plano urbano irregular. Es aquel que surge sin que haya ningún tipo de planificación previa del espacio edificado. Por ese motivo suele adoptar una forma irregular, con calles estrechas y manzanas de múltiples tamaños.

Plano urbano ortogonal. Es producto de la planificación urbana. En él las calles y las manzanas se cortan en ángulo recto. Denominado también en damero, en cuadrícula, hipodámico,…

Plano urbano radiocéntrico o circular, ya que adopta este tipo de morfología. Es un plano radial desde cuyo centro parten una serie de grandes ejes viarios que estructuran en forma de círculos concéntricos el crecimiento urbano.

Usos del suelo: son la utilización que se hace del espacio en la ciudad. Así, los usos del suelo pueden ser residenciales, terciarios, industriales, de equipamiento, etc.

Rehabilitación urbana: es la política urbanística cuyo objetivo es la conservación, la recuperación y la revitalización de la morfología tradicional de la ciudad, tanto en lo que se refiere al plano como a la edificación y los usos del suelo. Pretende evitar tanto el conservacionismo a ultranza como la renovación especulativa.

Segregación urbana. Se produce cuando la población dentro de una ciudad se distribuye de acuerdo a sus características socioeconómicas, étnicas o raciales. Los habitantes más modestos se ven forzados a ocupar los barrios menos favorecidos, mientras que las clases altas ocupan los mejores. El resultado es un mosaico urbano de barrios con grupos sociales homogéneos: barrios burgueses, barrios obreros…

Suburbio. Distrito o área periférica que se encuentra dentro de la zona de un espacio urbano. Suele tener un carácter peyorativo en cuanto a la denominación de las áreas a las que hace referencia, aunque en algunos viven las clases acomodadas.




31/01/17

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Morfología y Estructura de las ciudades españolas. Ud 8

Ud 8.- Morfología y estructura de las ciudades españolas.

Guión.

O.- Introducción.

I.- Principales rasgos morfológicos de la ciudad en España.

II.- El plano de la ciudad.

III.- La estructura urbana: los usos del espacio en el interior de la ciudad.

III.1.- El casco antiguo: la herencia de la época preindustrial; las transformaciones de la época industrial en el casco antiguo; los usos del suelo en la época posindustrial.

III.2.- La ciudad industrial: ensanches, barrios obreros y barrios jardín.

III.3.- La periferia urbana: el periodo 1955 – 1975 , el área suburbana compacta; el periodo desde 1975, el área periurbana difusa.

IV.- Las aglomeraciones urbanas.

IV I.- El área metropolitana: características.

IV 2.- Otros tipos de aglomeraciones urbanas.

Introducción.

Las ciudades españolas son el resultado de un largo proceso de urbanización que han concentrado en ellas a la población y a las actividades económicas más dinámicas. Las diferencias en este proceso confieren a los núcleos urbanos una gran diversidad en cuanto a morfología, estructura, funciones e influencia territorial, que a lo largo de este tema iremos analizando.


I.- Principales rasgos morfológicos de la ciudad en España.

La morfología es el aspecto externo que presenta la ciudad. Está influida por factores como el emplazamiento y la situación urbana, el plano, la construcción y los usos del suelo.

a.- El emplazamiento es el espacio físico o topográfico concreto en el que se asienta la ciudad. Su elección depende de las funciones originales de la ciudad. Los más habituales son junto a ríos (abastecimiento de agua potable, comercio); sobre colinas (defensa militar o frente a inundaciones); cerca de los recursos (agrarios, mineros); o favorables para el comercio (puertos).

b.- La situación es la posición relativa de la ciudad respecto a un entorno geográfico amplio. Está relacionada con la función de la ciudad respecto al entorno: dominio político, militar, o económico; control de una ruta comercial; mercado para áreas de economía distinta, etc. Las situaciones preferidas son a lo largo de las principales vías de comunicación; en encrucijadas de caminos terrestres o fluviales; y en zonas de contacto entre dos áreas de economía distinta.

c.- El plano es el conjunto formado por superficies construidas y libres de la ciudad: edificios, calles, plazas y parques, del cual hablaremos con más detalle en un apartado propio.
d.- La trama es la disposición de los edificios. Puede ser abierta si existen amplios espacios libres entre los edificios; o cerrada si los edificios se disponen unos junto a otros, de forma compacta, o formando manzanas en torno a un patio. Manzana: es un espacio urbano delimitado por calles por todos sus lados.

e.- La edificación urbana puede ser colectiva y en altura, bloques y torres; o individual, en viviendas exentas o adosadas.

f.- Los usos del suelo son las diferentes utilizaciones del espacio urbano: comercial y de negocios, residencial, industrial, de equipamiento, etc.

II.- El plano de la ciudad.

El plano es el conjunto formado por superficies construidas y libres de la ciudad: edificios, calles, plazas, etc Los planos sueles responder a tres tipologías:

El plano irregular presenta calles estrechas y tortuosas y plazas sin formas definidas.

El plano radiocéntrico tienen un centro del que parten calles radiales, cortadas por otras que forman anillos en torno al centro. Puede ser regular o irregular.

El plano ortogonal, en cuadrícula o damero, está formada por calles que se cortan en ángulo recto.

A continuación describiremos como ha ido cambiando el plano de la ciudad a lo largo de la historia:

En la ciudad preindustrial el plano solía ser irregular, con calles estrechas y tortuosas; típico de muchas ciudades antiguas y medievales. No obstante, existían también planos radiocéntricos en ciudades altomedievales (Vitoria); planos lineales en ciudades surgidas a lo largo de vías de comunicación, como el Camino de Santiago, y planos en cuadrícula, en ciudades de nueva planta romanas (Tarragona), medievales (Villarreal) o barrocas (La Carolina).

Los tipos de plano varían según las aportaciones realizadas por las diversas sociedades a lo largo de la evolución histórica.

Por ejemplo, la ciudad romana suele presentar plano regular, derivado del campamento militar: calles en damero, en cuyo cruce se encontraba el foro. Ejemplos de ciudades que conservan en el casco antiguo la impronta romana son Zaragoza, León, Mérida, Barcelona, Valencia y Tarragona.

En la Edad Media se configuraron la mayoría de las ciudades españolas. En esta etapa, en la ciudad musulmana el plano era muy irregular. Por su parte la ciudad cristiana medieval presentaba planos variados: irregulares, radiocéntricos, lineales o en damero. Entre las ciudades con casco antiguo medieval cristiana destaca Vitoria Gasteiz, mientras que en la musulmana lo hace Granada (Albaicín), y en la ciudad judía: Córdoba con su judería.

En la Edad Moderna se crearon algunas ciudades de plano regular, como Santa Fe de Granada, o las Nuevas Poblaciones de los siglos XVII – XVIII. Pero fue más frecuente la creación de nuevos barrios urbanos en cuadrícula, así como el diseño de las Plazas Mayores, desde donde se abrieron nuevas calles, o “calles Mayores”, de trazado rectilíneo.

En el siglo XIX, la ciudad preindustrial sufrió importantes transformaciones, que se aceleraron con el proceso de industrialización (1850 – 1975). Algunas de esas reformas se plasmaron en el plano, el cual experimentó reformas interiores y políticas de renovación.
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Esas reformas consistieron en la rectificación y el alineamiento de las calles, y en la apertura de las mismas y plazas. Durante el siglo XIX, se vieron favorecidas las reformas urbanísticas por las desamortizaciones, que pusieron en circulación numerosos inmuebles eclesiásticos, que ocupaban mucho espacio en el centro de la ciudad.

A fines del XIX y durante el siglo XX, se construyeron grandes avenidas, inspiradas en los bulevares de París. En unos casos se trazaron dentro del casco antiguo (Gran Vía de Granada o de Madrid), y en otros uniendo la ciudad histórica con el ensanche burgués o con la estación ferroviaria. En el momento de creación de los ensanches (Plan Cerdá o Plan Castro, como pioneros), estos adoptaron plano regular en su cuadrícula, con calles rectilíneas y más anchas que las del casco antiguo.

Por su parte los barrios obreros adoptaron un plano desorganizado, debido a que surgieron de parcelaciones privadas e incontroladas de suelo rústico de la periferia realizadas por sus propietarios.Mientras que las denominadas “ciudades jardín” o “barrios jardín” adoptaron un plano regular y como rasgo peculiar, los pequeños jardines en sus viviendas unifamiliares monótonas.

La política de renovación de la década de 1960 se propuso sacar la mayor rentabilidad del suelo urbano, y para ello destruyó buena parte del casco antiguo con la apertura de nuevas calles o con la modificación de su trazado. Desde enotonces el tipo de plano que ha predominado en las ciudades ha sido el plano regular, previamente fijado en el PGOU (Plan General de Ordenación Urbana) de cada ciudad, como instrumento básico de planificación.


III.- La estructura urbana: los usos del espacio en el interior de la ciudad.

La estructura urbana es la organización de la ciudad en diferentes áreas caracterizadas por su morfología y funciones. Como resultado del largo proceso de urbanización, la ciudad española actual tiene una estructura compleja.

En las ciudades convencionales bien individualizadas respecto al campo circundante, estas zonas son el casco antiguo, correspondiente a la urbanización preindustrial; el ensanche de la época industrial; y la periferia actual. Sin embargo, la intensidad de la urbanización ha llevado a otras ciudades a conectar con núcleos de población próximos, dando lugar a la formación de aglomeraciones urbanas.

III.- 1.- El casco antiguo o ciudad preindustrial.-

El casco antiguo comprende la parte urbanizada desde el origen de la ciudad hasta el inicio de la industrialización a mediados del siglo XIX. Ocupa una pequeña superficie de la ciudad actual, pero tiene un importante valor por su legado cultural. Por ello, muchos han sido declarados conjunto histórico-artístico y otros patrimonio de la humanidad* por la UNESCO: Toledo, Mérida, Santiago de Compostela, Albaicín y Alhambra de Granada. Por su larga historia, el casco antiguo acumula elementos muy dispares desde el nacimiento de la ciudad hasta la actualidad.

III. 1.1.- La herencia de la época industrial.

1.1.1.- Los rasgos comunes de la herencia preindustrial.

Los cascos antiguos de las ciudades conservan en parte la herencia preindustrial. Se pueden expresar las siguientes características comunes a la mayoría de las ciudades preindustriales:
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El plano solía ser irregular, la trama urbana era cerrada, pues durante siglos las ciudades crecieron dentro de las murallas; la edificación predominante eran casas unifamiliares de baja altura, y por último, incidimos con más detalle en los usos del suelo, los cuales eran diversos (multifuncionalidad). Coexistían diversas actividades (talleres, comercios, almacenes y edificios públicos) y diferentes grupos sociales. Este hecho no impedía una cierta especialización en barrios para los distintos gremios de artesanos y comerciantes: el centro era el lugar más destacado, donde se localizaban los principales edificios públicos.

Estas características comunes varían según las aportaciones realizadas por las diferentes sociedades a lo largo de la historia. Así se explica la gran diversidad de los cascos antiguos de las ciudades españolas (podemos encontrar restos de la ciudad romana, musulmana y cristiana medieval, renacentista y barroca).

III. 1.2.- Las transformaciones de la época industrial y posindustrial en el casco antiguo.

En el siglo XIX, la ciudad preindustrial sufrió importantes transformaciones, que se aceleraron con el proceso de la industrialización (1850 – 1975): reformas del plano; densificación de la trama; renovación y verticalización de la edificación; cambios en los usos del suelo; y creciente segregación social.

a.- La trama del casco antiguo se densificó en la época industrial para aprovechar más el espacio.

b.- La edificación sufrió cambios. Algunos inmuebles eclesiásticos, tras las Desamortizaciones, se reutilizaron para otras funciones que exigían ubicarse en el centro urbano. Más tarde, en la década de 1960, los edificios se verticalizaron más y adoptaron el estilo moderno de formas geométricas, que desentonaban manifiestamente con los edificios del entorno.

Las únicas excepciones fueron los cascos antiguos de ciertas ciudades, donde se impuso una política conservacionista, siendo hoy en día, las que conservan un casco histórico más homogéneo y conservado (Toledo, Salamanca, Segovia, Cáceres).

c.- Los usos del suelo del casco antiguo experimentaron una progresiva terciarización y segregación.

La terciarización se inició en el primer tercio del siglo XX, cuando los edificios renovados, sobre todo los de las grandes vías, instalaron actividades terciarias, que necesitaban accesibilidad y prestigio arquitectónico y en su localización, y podían rentabilizar el alto precio del suelo (bancos, sedes empresariales de grandes empresas, instituciones públicas, ….)


La segregación residencial se manifestó en la separación entre los grupos adinerados, que se instalaron en los barrios renovados; y los grupos populares, que permanecieron en los barrios degradados.

Mientras que en la etapa posindustrial (1975 – actualidad), los sectores renovados mantienen la especialización terciaria. Y los barrios degradados pierden sus usos tradicionales, como el comercio de productos de uso cotidiano y los pequeños talleres, e instalan otros relacionados con el ocio. Desde las políticas de rehabilitación se ha intentado promover la recuperación del comercio tradicional y la implantación de nuevos usos como el turístico cultural. La mezcla social propia de los cascos antiguos se sustiuye por una progresiva polarización social, que trata de paliarse fomentando la instalación de clases medias (gentrificación).
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III. 2.- La ciudad industrial: ensanches, barrios obreros y barrios jardín.

Entre mediados del XIX y primer tercio del siglo XX, las ciudades tradicionales medias y pequeñas crecieron poco y se mantuvieron dentro de sus límites anteriores. En cambio, las ciudades que implantaron industrias modernas, atrajeron a una numerosa población campesina y extendieron su superficie, tras derribar sus murallas. En esa nueva ciudad, extramuros, se crearon ensanches para los burgueses; barrios industriales y obreros; y barrios ajardinados.

III2.1.- El ensanche burgués.

Es un espacio nuevo que responde a los deseos de crecimiento urbano de la burguesía. Los primeros se hicieron en las ciudades más dinámicas (Plan Cerdá de Barcolna en 1859 y el Plan Castro de Madrid en 1860), y, luego, se fue difundiendo al resto de las ciudades (Granada – Gran Vía 1912 hecha). En el momento de su creación, el uso predominante del suelo fue residencial burgués debido a los altos precios de los solares y de los inmuebles.

Con el paso del tiempo, el ensanche experimentó modificaciones derivadas de su consideración como espacio central, al mejorar su accesibilidad gracias a la introducción del transporte urbano (tranvía eléctrico y automóvil). En los usos del suelo, el ensanche empezó a recibir funciones terciarias, que se extendieron desde el centro histórico hasta sus calles principales. Así, acabó produciéndose una división entre un área residencial y cara para la burguesía y un sector terciarizado dominado por comercios y oficinas.

III: 2.2.- Los barrios obreros e industriales del extrarradio.

En el momento de su creación en el siglo XIX, las zonas industriales y los barrios obreros urbanos ofrecían un claro contraste con el ensanche burgués. Los usos del suelo entremezclaron residencias obreras, industrias, talleres y almacenes. Las infraestructuras de transporte, los servicios y los equipamientos fueron escasos, por lo que estos barrios se convirtieron en focos de enfermedades infecciosas y de descontento social.

Con el paso del tiempo, las antiguas zonas industriales y barrios obreros han quedado en una posición más céntrica en el espacio urbano, lo que ha revalorizado el suelo que ocupan. En la actualidad, los sectores más valorados se han remodelado. En las antiguas zonas industriales, ahora obsoletas o en crisis, se ha producido un vaciado industrial al cerrarse las fábricas o trasladarse a otros emplazamientos; y los barrios obreros se han renovado.

III. 2.3.- Los barrios – jardín.

Los barrios – jardín se crearon a finales del siglo XIX y en el primer tercio del siglo XX. Son el resultado de la difusión en España de las ideas naturalistas, que propugnaban el acercamiento a la naturaleza; y de las ideas higienistas. Como resultado surgieron propuestas de acercar el campo a la ciudad, que se concretaron en los barrios jardín y en ciertos proyectos, como la Ciudad – Lineal e Arturo Soria, en Madrid.

III.- 3.- La periferia urbana.

La periferia es la franja externa de la ciudad correspondiente a la expansión urbana entre el primer tercio del siglo XX y la actualidad. Desde mediados de la década de 1950, las principales ciudades españolas iniciaron un importante crecimiento del área edificada, creando extensas periferias. En su constitución se diferencias dos etapas, caracterizadas por sus distintos modelos de crecimiento y problemas.

3.1.- El periodo 1955 – 1975: el área suburbana compacta.

Desde mediados de la década de 1950 y sobre todo durante los años del desarrollismo (1960 – 1975), las ciudades experimentaron un alto crecimiento debido al aumento del crecimiento natural y a la inmigración campesina, atraída por el auge industrial y el progresivo desarrollo de los servicios.

En esta etapa, la periferia se extendió de forma contigua a la ciudad existente a lo largo de las vías de transporte, formando un área suburbana. Adoptó en general un modelo compacto, caracterizado por la alta densidad de urbanización; y la zonificación, o constitución de áreas con diferentes usos del suelo (residencial, industrial, de equipamiento,...).

a.- Las áreas residenciales, ante la urgencia de crear viviendas para acoger a la creciente población, se hicieron a menudo sin planificar.

b.- Las áreas industriales y de equipamiento se instalaron junto a las principales vías de transporte.

3.2.- El periodo desde 1975: el área periurbana difusa.

Desde 1975, las ciudades centrales reducen su ritmo de crecimiento, debido a la disminución del crecimiento natural y a la paralización del éxodo rural causados por la crisis. No obstante, la expansión de la periferia urbana continúa por la difusión desde el centro urbano de población y actividades económicas.

En esta etapa, la periferia se extiende más allá del continuo edificado, por áreas periurbanas o rururbanas, de límites imprecisos entre el campo y la ciudad. Adopta un modelo disperso, conocido como “ciudad difusa” o “ciudad dispersa”, caracterizada por la baja densidad de la urbanización y la zonificación con diferentes usos del suelo (residencial, industrial, equipamientos y servicios), separados a veces por vacíos urbanos, bien conectados entre sí por una red viaria densa, orientada sobre todo al transporte en automóvil privada.

a.- Las áreas residenciales son de baja densidad, respondiendo al deseo de las clases medias de disfrutar de viviendas más amplias y baratas, además de con mayor privacidad; lo cual se ha visto facilitado por el uso del automóvil privado.

El uso del suelo es, obviamente, residencial, auque cerca existen servicios de consumo y de ocio, como superficies comerciales, parques recreativos, etc.

b.- Las áreas industriales y de equipamiento de la periferia urbana son el resultado de las transformaciones económicas ocurridas a partir de la crisis de 1975: crisis industria y reindustrialización y creciente proceso de terciarización. El uso del suelo de las áreas industriales es evidentemente, industrial; mientras que el de las áreas de equipamiento incluye servicios que requieren suelo abundante y barato, como parques de oficinas, grandes superficies comerciales, universidades, hospitales, aeropuertos, etc.







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IV.- Las aglomeraciones urbanas.

Algunas ciudades han crecido hasta conectar con otros núcleos de población. Se crean así aglomeraciones urbanas de diferentes tipos: áreas metropolitanas, conurbaciones, regiones urbanas y megalópolis. De ellas, las áreas metropolitanas son las que han tenido un mayor desarrollo en España.

IV 1.- El área metropolitana.

El área metropolitana es una aglomeración urbana formada por una ciudad principal y por varios municipios de su entorno, que mantienen importantes relaciones socioeconómicas. En España no existe un criterio establecido para determinarlas; aunque suele considerarse que la ciudad central tenga al menos 50.000 habitantes y los municipios que forman sus coronas metropolitanas dirijan hacia ella al menos el 15% de sus flujos socioeconómicos.

IV.1.1.- Características del área metropolitana.

Está presidida por una ciudad principal (ciudad central) cuyo crecimiento económico se se proyecta al exterior y crea el área.

Existen intensas relaciones económicas y sociales entre la ciudad central y los núcleos del área (ciudades satélites). La ciudad central concentra las actividades y los empleos más especializados. Los núcleos del área albergan a trabjadores que se desplazan a diario a la ciudad central; e instalan actividades económicas procedentes de esta, al disponer de suelo más abundante y barato.

Las relaciones se manifiestan en la existencia de intensos movimientos pendulares diarios, que hacen de la red de transportes y comunicaciones un elemento especial del área metropolitana.

La estructura espacial de las áreas metropolitanas responde a dos modelos: el de las coronas concéntricas en torno al núcleo central; y el radial, formado por sectores especializados en ciertos usos del suelo, que parten desde el centro hacia la periferia a lo largo de las principales vías de comunicación.

IV.2.- Otros tipos de aglomeración urbana.

a.- La conurbación es una aglomeración urbana continua formada por el crecimiento paralelo de dos o más ciudades hasta unirse. En España, la mayoría se deben al turismo (Málaga – Estepona); a la fusión de ciudades especializadas (Alicante – Elche – Santa Pola), o la conexión ciudad – puerto (Pontevedra – Marín).

b.- La región urbana es una aglomeración urbana discontinua, integrada por ciudades dispersas (nebulosa urbana), pero lo suficientemente densa como para dar características urbanas a todo el territorio. Suele crearse por el crecimiento paralelo de varias ciudades con tamaño y funciones distintas (por ejemplo, el centro de Asturias).

c.- La megalópolis es una aglomeración urbana suprarregional discontinua, pero sin fracturas importantes, formada por la sucesión de diversos núcleos urbanos. Suele deberse al crecimiento de ciudades con tamaño y funciones distintas (áreas metropolitanas, conurbaciones, regiones urbanas, pequeñas ciudades...). En España podría considerarse como tal el eje mediterráneo, desde la frontera francesa a Cartagena. Está formado por las áreas metropolitanas de Barcelona, Valencia y Alicante, conurbaciones turísticas o industriales, ciudades medias, y pequeñas ciudades industriales.

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miércoles, 8 de febrero de 2017

Vocabulario Geografía Urbana de España Ud 7

Ud 7.- El proceso de urbanización de España y el sistema de ciudades.

VOCABULARIO.

Aglomeración urbana: extensión urbana formada por varios municipios, de los cuales uno es el lugar central (el originario) y los otros (núcleos de expansión) son periféricos. La terminología americana denomina a este espacio como área metropolitana; se utiliza como sinónimo.

Área metropolitana: es una gran extensión urbana que rodea a una ciudad de cierta entidad y abarca administrativamente a varios municipios. Se crea por la actividad económica de una ciudad importante (ciudad central), que se proyecta hacia el exterior y origina el área. Entre la ciudad central y el área se establecen relaciones económicas y sociales: la ciudad central proporciona empleo y servicios a la población del área y esta alberga a trabajadores de la ciudad central e instala actividades que requieren espacio abundante y barato.

Área periurbana: Zona que bordea el área urbana de una ciudad. Su crecimiento se debe, entre otros factores, al desarrollo de los transportes y al aumento del precio de la vivienda del centro urbano. Se corresponde, entre otras zonas, con los polígonos industriales, las áreas residenciales y las áreas de equipamientos y servicios.

Área de influencia: es la zona sobre la que se ejercen las funciones urbanas, es decir, el área a la que una ciudad abastece de bienes y servicios. El área puede ser más o menos extensa, dependiendo del grado de diversidad y especialización de las funciones urbanas.

Cabecera Comarcal: Localidades que abastecen de servicios básicos a los municipios de su comarca o de alrededor.

Casco histórico: zona más antigua y/o histórica de una ciudad. Se encuentra dividida en dos: el casco antiguo y el casco histórico. La ciudad histórica es que que concentra todos los edificios con valor cultural y artístico. El casco antiguo abarca calles y edificios anteriores a la Revolución Industrial.

Ciudad satélite. Núcleo urbano de tamaño medio dotado de cierta autonomía funcional en la franja periurbana o rururbana de otro mayor y central localizado en las proximidades, del que es relativamente dependiente desde un punto de vista económico y, a veces, administrativo. En ocasiones ha adoptado la función de lugar de residencia (ciudad dormitorio).

Ciudad difusa o dispersa: Sería lo contrario de una ciudad compacta. La ciudad difusa se expande a través de las vías de acceso (carreteras, ferrocarril, …) y alterna las urbanizaciones con los espacios agrarios. En España se desarrolla desde finales de los años 80 y principios de los 90. (relacionado con área periurbana).

Conurbación. Conjunto de ciudades y pueblos independiente que crecen espacialmente y acaban por unirse y formar u continuo urbano, visualmente una sola aglomeración, pero con independencia administrativa y autonomía. La conexión suele realizarse a lo largo de ejes de circulación (estructura lineal) y suele estar favorecida por aspectos naturales (un valle, un río, la costa…). Cuando una conurbación abarca varias ciudades puede llegar a formar una megalópolis.

Crecimiento orgánico. Expresión utilizada en el caso de una ciudad para referirse a la ausencia de orden y planificación de su crecimiento, por lo que cada cual construye cómo y dónde quiere.

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Crecimiento planificado. Expresión utilizada en el caso de una ciudad para referirse a la existencia de orden y planificación de su crecimiento, pues existe un proyecto y unas normas que indica la forma en que se debe urbanizar (trazados de calles, altura de los edificios,…).

Eje urbano: Distribución de las distintas categorías de ciudades formando agrupaciones urbanas a lo largo del territorio. Por ejemplo: eje del Mediterráneo, del Cantábrico, Atlántico Gallego, etc.

Función urbana. Rango distintivo de una ciudad en cuanto a su principal actividad económica, medida en función de su población activa y el área de influencia que abarque en la red urbana, que puede cambiar con el tiempo: administrativa, comercial, industrial, turística, residencial, universitaria, financiera… Hoy día las grandes ciudades son multifuncionales, aunque puedan destacar algunas funciones sobre el resto. Se suele decir que las actividades urbanas son las que realiza la ciudad para el espacio exterior.

Hinterland: Ámbito de influencia de una ciudad que, según su jerarquía, puede abarcar desde su entorno inmediato al ámbito regional, estatal, continental o planetario. Puede solaparse con el área de influencia de otra ciudad según la naturaleza de sus funciones, mostrando relaciones de competencia y complementariedad.

Jerarquía urbana. Clasificación de las ciudades según su orden de importancia en la red urbana. Este concepto tiene en cuenta una ciudad en sus relaciones con las restantes de su región o país, y para ello valora la distancia demográfica (diferencia de tamaño de población) y la de funciones (jerarquía funcional, en la que se valoran, por ejemplo, la producción, la cuota de mercado, los servicios avanzados o direccionales…) que hay entre todas. En España existe un alto grado de jerarquización desde el punto de vista administrativo: se puede hablar de capital del Estado, capitales regionales o autonómicas, capitales provinciales, cabeceras comarcales…

Lugar central: es el núcleo que abastece de bienes y servicios a un área de influencia más o menos extensa.

Metrópolis: son las ciudades que se encuentran en la cima de la jerarquía del sistema urbano. Se caracterizan por una población superior a 200.000 habitantes, funciones especializadas diversificadas y un área de influencia amplia, que puede tener carácter nacional, regional o subregional.

Periferia: Espacio que rodea a una localidad cualquiera. También llamada afueras.

Plano urbano: es la representación a escala de las superficies construídas y libres (calles, plazas, espacios libres) de una ciudad.

Plano urbano irregular. Es aquel que surge sin que haya ningún tipo de planificación previa del espacio edificado. Por ese motivo suele adoptar una forma irregular, con calles estrechas y manzanas de múltiples tamaños.

Plano urbano ortogonal. Es producto de la planificación urbana. En él las calles y las manzanas se cortan en ángulo recto. Denominado también en damero, en cuadrícula, hipodámico,…

Poblamiento o hábitat concentrado. Tipo de distribución de los espacios habitados que se caracteriza por la formación de núcleos compactos de población: los edificios están contiguos unos a otros formando estructuras densas y apenas hay espacios vacíos entre ellos. Es el más extenso en el territorio español.
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Proceso de urbanización: es la progresiva concentración de la población, las actividades económicas y las innovaciones más destacadas en la ciudad, así como la difusión de estos procesos hacia el entorno o área de influencia.

Red urbana. Conjunto jerarquizado de ciudades en un territorio determinado. Consta de elementos (ciudades o nodos) y flujos o relaciones (líneas).

Región urbana. Territorio muy urbanizado en el que no existe una ciudad que predomine de forma indiscutible sobre el conjunto, aunque suele haber una o varias localidades que actúan como elemento vertebrador de toda la región, a las que se dirigen la mayoría de los movimientos pendulares. Se caracteriza también por las redes de comunicación muy densas y unos sistemas de transportes muy desarrollados y complementarios entre sí.

Segregación urbana: combinación de disparidades sociales y geográficas para los diferentes sectores de población que viven en una ciudad. El resultado de esas disparidades sociales y geográficas se manifiestan en desiguales condiciones de vivienda, servicios, equipamientos, zonas verdes, ….

Sistema urbano. Conjunto de ciudades interrelacionadas por diferentes lazos (funcionales, económicos, comerciales, de transporte…). Dentro de un sistema urbano pueden distinguirse subsistemas.

Tasa de urbanización: porcentaje de población urbana (que vive en ciudades) en un territorio (país, región, etc).



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lunes, 30 de enero de 2017

Comentario del Mapa de la Jerarquía Urbana Española. UD 7..

Comentario del mapa “LA JERARQUÍA URBANA ESPAÑOLA”.
Pg 362 del libro.


Guión.




I.- Clasificación.


II.- Análisis – comentario.




I.- Clasificación.


Se trata de un mapa temático, que reperesenta la “Jerarquía urbana de las ciudades españolas” (Geografía Urbana de España). Es un mapa cualitativo, ya que muestra el hecho geográfico referido sin expresar magnitudes o cantidades.

Se trata también de un mapa de figuras o cartograma, puesto que utiliza símbolos (cuadrados, círculos,..) para localizar fenómenos puntuales; de coropletas (utiliza colores o tramas para representar el área ocupada por el fenómeno en cuestión). También aparecen representados flujos, ya que utiliza líneas o flechas para cartografiar movimientos.

El mapa posee una escala gráfica de hasta 300 kms, dividida en segmentos equivalentes a 100 kms en la realidad. Este mapa está extraído del Manual de Geografía de la Editorial Anaya, de 2º de Bachillerato, en la pg 362.


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II.- Análisis - Comentario.

Como ya hemos adelantado, el principal fenómeno que se representa es la Jerarquía Urbana Española. Desconocemos la fecha concreta a la que pertenece, pero deducimos que se sitúa a principios del siglo XXI. Para reperesentar la información se ha utilizado una serie de figuras, tal como observamos en la leyenda. En esta leyenda aparecen tres variables o aspectos a considerar:

a.- El tipo de ciudades (expresado con cuadrados y y círculos de diversos tamaños y colores).

b.- Las ligazones entre las ciudades( lineas violetas con distinta continuidad).

c.- Los ejes urbanos (con distintos colores).


Comencemos por las ciudades: encontramos cinco tipos de las mismas. En cuadrados rojos y grandes tenemos las metrópolis nacionales. Las metrópolis nacionales son las dos mayores áreas metropolitanas de España: Madrid y Barcelona. Su población supera los tres millones de habitantes. Cuentan con las funciones más diversificadas: concentran las sedes de las grandes empresas nacionales y multinacionales y, por tanto, los centros de decisión empresarial; poseen industrias de alta tecnología y ofrecen servicios muy especializados (financieros, de gestión, innovación, cultura y esparcimiento). Su área de influencia es nacional y mantienen estrechas relaciones con otras metrópolis internacionales, enlazando el sistema urbano español con el sistema europeo y mundial.

A continuación tenemos las metrópolis regionales en cuadrado azul. Las metrópolis regionales son grandes áreas metropolitanas como Valencia, Sevilla, Bilbao, Málaga y Zaragoza. Su población se encuentra entre un millón y 500.000 habitantes. Cuentan con funciones diversificadas industriales y terciarias y ofrecen numerosos servicios especializados. Su área de influencia es regional y mantienen intensas relaciones con las metrópolis nacionales.

El cuadrado verde nos indica las metrópolis subregionales. Las metrópolis subregionales o regionales de segundo orden son áreas metropolitanas de menor tamaño, como Valladolid, Alicante, Córdoba o Granada. Tienen una población entre 500.000 y 250.000. Cuentan también con funciones bastante diversificadas y algunos servicios especializados (Universidad), pero de influencia subregional, o regional en el caso de comunidades autónomas uniprovinciales.

Como círculos azules pequeños aparecen expresadas las ciudades medias. Las ciudades medias son en su mayoría capitales provinciales no incluídas en los apartados anteriores. Su población oscila entre los 250.000 y 50.000 habitantes. Sus funciones son menos diversificadas y se centran en servicios comerciales, administrativos y sociales de ámbito provincial.

En círculo pequeño y con cicunferencia roja aparecen señaladas las ciudades pequeñas. Las ciudades pequeñas tienen una población entre 50.000 y 10.000 habitantes, como Soria, Teruel, etc. Sus funciones son reducidas y poco especializadas, aunque pueden contar con algunos equipamientos de cierta especialización (educativos y sanitarios). Son nodos de transporte para la comarca y su área de influencia es, sobre todo, comarcal.

Las distintas categorías de ciudades se distribuyen en el espacio formando agrupamiento o ejes urbanos. El sistema urbano peninsular heredado de la etapa industrial se caracteriza por la localización en el centro de la mayor aglomeración urbana del país, Madrid, rodeada por ejes urbanos periféricos y por un interior poco urbanizado, sin ejes integrados.

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a.- Madrid, en el centro de la Península, es el núcleo urbano principal de España. Cocentra funciones terciarias avanzadas y mantiene relaciones con las ciudades de las provincias limítrofes y con las principales ciudades españolas.

b.- Los ejes urbanos periféricos se disponen de forma semicircular en torno a la capital.

b.1.- El eje atlántico gallego se extiende entre el Ferrol y Vigo. Está especializado en el comercio y el transporte. Se relaciona con ciudades del interior gallego (Ourense y Lugo) y trata de mejorar sus vinculaciones con Madrid y con el eje cantábrico.

b.2.- El eje cantábrico es un eje discontinuo que incluye el triángulo asturiano (Oviedo-Gijón-Avilés); Santander; y el triángulo vasco (Bilbao-Donostia o San Sebastián – Vitoria o Gasteiz). Se encuentra en fase de ajuste, con progresiva pérdida de la preeminencia de la industria madura e implantación de nuevas actividades. Se relaciona con ciudades próximas del interior (León, Burgos y Logroño) y trata de incrementar sus conexiones con otros ejes: Asturias con Extremadura y Andalucía a través de la Ruta de la Plata y el País Vasco con el Eje del Ebro.

b.3.- El eje mediterráneo comprende desde Girona a Cartagena. Es el eje más dinámico, con una industria muy diversificada y un fuerte peso del turismo. Conecta con los ejes del Ebro (desde Tarragona); con Madrid (a través de Cuenca y Albacete); y con Andalucía (a través de Granada), y con Baleares (puertos de B y V).

b.4.- El eje del valle del Ebro, entre Vitoria y Tarragona, tiene como ciudad principal a Zaragoza. Es un eje dinámico, con equilibrio entre la industria y los servicios, especialmente los relacionados con su posición de intermediación (transporte, logística, distribución), dado que enlaza los ejes cantábrico y mediterráneo. Además, mantiene importantes relaciones con Madrid.

b.5.- El eje andaluz es doble. El eje litoral, entre Almería y Huelva, es un eje dinámico especializado en el turismo, el comercio, la agricultura tecnificada, o las industrias básicas; y se relaciona con el eje mediterráneo. El eje del valle del Guadalquivir, entre la costa atlántica y Jaén, es un eje menos dinámico especializado en actividades agrarias, industrias locales y turismo. Se relaciona con Madrid (a través de Sevilla) y con el incipiente eje extremeño.

c.- El interior peninsular carece de ejes urbanos integrados. Predominan las pequeñas ciudades especializadas en actividades tradicionales, siendo las más destacadas las capitales provinciales. No obstante, se están constituyendo ejes incipientes a lo largo de las nuevas infraestructuras de transporte, cuyas ciudades se benefician de la difusión de actividades desde las grandes aglomeraciones. Es el caso del eje Madrid-Albacete-Valencia/Alicante; del eje diagonal Badajoz-Madrid-Zaragoza-Barcelona; y del eje Madrid-Valladolid-A Coruña/Oviedo-Gijón.

En las islas Baleares y Canarias, la formación de ejes urbanos se ve dificultada por las fragmentación territorial en islas. Las relaciones con el sistema urbano peninsular tienen lugar sobre todo con Madrid; y con Valencia y Barcelona en el caso de las Baleares. Por su parte, las ciudades norteafricanas de Ceuta y Melilla, especializadas en actividades terciarias, conectan sobre todo con las ciudades andaluzas.

Criterios de evaluación:

a.- Indicar categoría de ciudaes de la red urbana española en relación a su jerarquía.
b.- Explicar y describir los distintos ejes del sistema urbano español.


3 30/01/17

El proceso de urbanización de España y el sistema de ciudades. Ud 7

Ud 7.- El proceso de urbanización de España y el sistema de ciudades.


Guión.


I.- El concepto de ciudad.


II.- El proceso de urbanización en España.


1.- La urbanización preindustrial.
2. La ciudad industrial.
3.- La urbanización posindustrial.


III.- El sistema interurbano español.


1.- Los componentes del sistema urbano: las ciudades y las relaciones urbanas en el sistema de ciudades.
2.- La jerarquía urbana.
3.- La organización espacial del sistema urbano: los ejes urbanos.
4.- Los cambios recientes en el sistema de ciudades: la formación de los sistemas urbanos regionales.


Desarrollo del tema.


I.- El concepto de ciudad. Pg 329.


El concepto de ciudad es complejo y resulta de la combinación de varios criterios:

Criterios cuantitativos o estadísticos. En España el INE considera urbanos los municipios con más de 10.000 habitantes. Pero este criterio por si solo es incompleto, y por ello también debemos usar los criterios cualitativos, los cuales definen la ciudad basándose en sus características. Así, el criterio morfológico considera el aspecto formal de la ciudad. El criterio funcional se basa en actividades económicas urbanas. El criterio sociológico define la ciudad por sus rasgos sociales y el espacial, se basa en la capacidad de la ciudad de organizar el espacio, es decir, de ejercer influencia.

II.- El proceso de urbanización. Pgs 330 – 334.

El proceso de urbanización es la progresiva concentración en la ciudad de población, las actividades económicas principales y las innovaciones, que posteriormente se difunden hacia su entorno. En España se diferencian tres etapas en este proceso: preindustrial, industrial y posindustrial.

II.1.- La urbanización preindustrial.

Comprende desde el origen de las ciudades hasta el inicio de la industrialización en el siglo XIX. Cada época ha dejado su impronta en la configuración de la ciudad, de tal manera que la actual está determinada por las sucesivas adecuaciones de la urbe a cada momento histórico.

La tasa de urbanización, o porcentaje de población urbana, era modesta (no superaba el 10%) y se mantenía estable. El tamaño medio de las ciudades rondaba los 5.000 – 10.000 habitantes, y pocas llegaron a sobrepasar los 50.000 o 100.000.


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Los factores que favorecían la urbanización eran estratégico – militares (desde la ciudad se controlaba el territorio), político – administrativo (era la sede del poder político y la base para organizar el territorio); económicos (controlaban los recursos del entorno y desarrollaban actividades comerciales y artesanales); religiosos (era sede del poder religioso); y culturales (albergaba los centros culturales y educativos). En el ámbito espacial, el área urbanizada era reducida y se diferenciaba claramente del espacio rural circundante, del que solía separarse mediante una muralla.

Tras la etapa preurbana, las primeras ciudades de la Península son de la época de la colonización fenicia, púnica y griega (siglo VIII a.C.). Estos pueblos de comerciantes fundaron una serie de factorías comerciales a lo largo del litoral mediterráneo y suratlántico entre las que destaca Cádiz, la primera ciudad de Occidente.

La romanización, iniciada en el siglo III a.C., supuso la fundación de numerosas ciudades (Barcelona, Tarragona, Mérida, Sevilla, etc). Los romanos utilizaron la ciudad como vehículo de romanización. Sus funciones eran político-militares (control del territorio), administrativas (capitales provinciales) y económicas (explotación de recursos minerales o agrarios próximos). Aportación romana fue la implantación de un plano o trazado urbano de carácter geométrico configurado a partir de dos ejes. La decadencia del poder romano y las invasiones germánicas condujeron a una fase de desurbanización a partir del siglo III.

En la Edad Media se produjo una nueva fase urbanizadora, en dos espacios distintos:

El espacio musulmán: en algunos casos estos fundaron ciudades nuevas (Madrid, Murcia, Almería), pero la mayoría de las veces revitalizaron centros anteriores como centros estratégicos. Lo más representativo de la ciudad musulmana es su plano abigarrado, en el que destacan unas cuantas calles transversales o radiales de trazado sinuoso, angosto, quebrado. Con el avance de la Reconquista las ciudades pasaron a dominio cristiano.

El espacio cristiano: a partir del siglo X se expande con ciudades nuevas o con las conquistadas a los musulmanes. En la Baja Edad Media la reactivación del comercio favoreció a las ciudades situadas a lo largo de rutas comerciales o de puertos, además de las situadas a lo largo del Camino de Santiago. El paisaje urbano se caracterizaba por pequeños recintos amurallados cuyas calles solían ser estrechas, y estar bordeadas con pórticos y soportales.

En la Edad Moderna, la urbanización experimentó vaivenes en función de la situación demográfica, económica y política. En el siglo XVI hubo un crecimiento urbano continuado, en el que destacaron Sevilla como único puerto comercial con América y, Madrid, por ser elegida en 1563 como capital de España. Durante el siglo XVII, la urbanización se estancó por la crisis demogŕafica y económica. En el siglo XVIII el proceso se reanimó, creciendo sobre todo, Madrid y las ciudades portuarias del Mediterráneo y del Cantábrico. Las ciudades conocieron una remodelación de la trama viaria, se optó por una mayor regularización; entre los elementos significativos destacan la introducción de la plaza mayor y una mejora de los equipamientos en general.

II.2.- La ciudad industrial.

Comprende desde el inicio de la industrialización en el siglo XIX hasta la crisis económica de 1975. La tasa de urbanización experimentó un gran crecimiento, pues el incremento de la población urbana superó al de la población rural. Los factores que hicieron crecer estas ciudades fueron dos: administrativos, desde la división provincial de 1833 que convirtió a las 50 capitales de provincia en ciudades rectoras de su ámbitos provinciales; y económico-sociales, por el nacimiento y el desarrollo de la industria moderna, lo cual atrajo a población campesina.
Los planes de ensanche son una de las aportaciones más interesantes del urbanismo de esta época. Los ensanches consistían en la yuxtaposición de un nuevo conjunto urbano, de trazado ortogonal, a la ciudad ya consolidada. Con su creación se pretendía facilitar la cronstrucción de nuevas viviendas. Los ensanches eran zonas de calidad, destinadasa a la burguesía, por lo que terminaron favoreciendo la segregación social. Entre los ensanches destacan el de Madrid (Plan Castro) y el de Barcelona (Plan Cerdá); en Granada este tipo de ensanche equivalió a la creación de la Gran Vía.

En el ámbito espacial, las grandes ciudades concentraron el crecimiento demográfico y se extendieron en el espacio, constituyendo amplias periferias. Estas llegaron a unirse con municipios vecinos, formando áreas metropolitanas.

Será, principalmente, durante el “Desarrollismo 1960 – 1975” cuando se produzcan el mayor crecimiento urbano del siglo XX. El factor principal fue el desarrollo de la industria, unido a un elevado crecimiento natural (baby boom). Las principales áreas urbano-industriales fueron el triángulo del nordeste, los ejes del Cantábrico, mediterráneo y del Ebro, así como Madrid y su entorno. En menor medida, contribuyó a la urbanización el desarrollo de las actividades terciarias, como los servicios avanzados en las grandes metrópolis regionales; el turismo en el litoral mediterráneo y canario; y los servicios tradicionales en algunas capitales provinciales no industrializadas.

II.3.- La urbanización postindustrial.

La crisis de 1975 introdujo cambios en el proceso de urbanización, consolidados desde 1980, dando paso a una nueva etapa conocida como urbanizacón posindustrial, en el que ya el factor decisivo de la urbanización no es la industria, sino el sector servicios.

En esta etapa la tasa de urbanización desacelera su crecimiento, pero también porque su porcentaje en la actualidad es muy elevado (79% en 2015). La industria perdió peso porque la crisis de 1975 produjo desindustrialización y declive en las ciudades afectadas. Las actividades terciarias ganan relevancia como factor de urbanización, especialmente en las grandes metrópolis, en las regiones turísticas; y en las regiones menos dinámicas del interior, donde predomina un sector terciario de baja cualificación.

En el ámbito espacial, se frena la concentración del crecimiento demográfico en las grandes ciudades, aunque estas siguen extendiendo su área urbanizada. La razón es la difusión de parte de su población y de sus actividades económicas hacia espacios que ofrecen suelos más abundante y barato como las ciudades pequeñas y medias de municipios colindantes. El resultado es la extensión del área urbanizada por espacios cada vez más amplios. Este fenómeno conocido, como “dispersión de la urbanización” o “urbanización difusa”, no significa una pérdida de primacía de las grandes ciudades. Por el contrario, estas incrementan su dominio, al mantener y concentrar las funciones principales y controlar las instaladas en un espacio cicundante cada vez mayor.

III.- El sistema interurbano español. Pgs 359 – 366.

Las ciudades españolas constituyen un sistema integrado por el conjunto de las ciudades y las relaciones que establecen entre sí. En el espacio, el sistema urbano dibuja redes compuestas por “nodos” (las ciudades) y líneas (“los flujos que las relacionan”).

Las distintas ciudades que componen el sistema se organizan jerárquicamente y conforman ejes urbanos con diferente nivel de dinamismo y de integración. Estos ejes, heredados de la época industrial, han experimentado cambios desde la década de 1980 en relación con la implantación del estado autonómico y la integración española en el contexto internacional.
III.- 1.- Los componentes del sistema urbano.

El sistema urbano español está constituído por un conjunto de ciudades interrelacionadas. Por tanto se compone de unos elementos, las ciudades; y de las relaciones que se establecen entre sí.

III.1.1.- Las ciudades.

III.1.1.1. El tamaño de las ciudades.

a.- El tamaño demográfico de las ciudades se establece mediante la regla rango tamaño. Esta otorga a cada ciudad un rango o número de orden en el sistema según el tamaño de su población. En España:

Existen quince grandes aglomeraciones urbanas, que superan los 500.000 habitantes. De ellas, el área metropolitana de Madrid, con más de cinco millones, ocupa el rango número 1 en el sistema. Le sigue el A.M de Barcelona, que con más de tres millones, cuenta con un tamaño mayor que el habitual para la segunda aglomeración de un sistema nacional, lo que configura un sistema bipolar. A continuación, se sitúan cinco aglomeraciones que superan los 800.000 habitantes: Valencia, Sevilla, Bilbao, Málaga y Cudad Astur; y otras ocho con más de 500.000: Alicante – Elche, Zaragoza, Bahía de Cádiz, Murcia, Granada, Las Palmas de Gran Canaria, Vigo – Pontevedra y Palma de Mallorca.

Existe un elevado número de aglomeraciones y ciudades medias entre 50.000 y 250.000 habitantes, debido a la reciente difusión de población y actividades económicas desde las grandes aglomeraciónes urbanas.

b.- La distribución territorial de las ciudades peninsulares por su tamaño se caracteriza por la localización en el centro peninsular de la mayor aglomeración urbana, Madrid. Rodeándola se encuentran las principales aglomeraciones urbanas, situadas en la periferia, y un espacio interior poco urbanizado, donde predominan las ciuadades medias y pequeñas.

III.1.1.2.- Las funciones urbanas.

Las funciones urbanas son las actividades socioeconómicas desempeñadas por las ciudades hacia el exterior, no las encaminadas al servicio interno de la ciudad. Según su función principal las ciudades pueden ser primarias, secundarias o terciarias; aunque las grandes ciudades son multifuncionales y desempeñan varias funciones simultáneamente.

a.- Las ciudades primarias están especializadas en actividades del sector primario. Entre ellas se encuentran las agrociudades andaluzas, manchegas, murcianas y levantinas, como Almendralejo, Écija, Osuna, etc.

b.- Las ciudades secundarias, en unos casos, están especializadas en la industria, implantada durante la Primera Revolución Industrial (Avilés, Bilbao) o el desarrollismo (Huelva, Valladolid, Zaragoza).

c.- Las actividades terciarias están especializadas en los servicios, que son hoy las actividades que mejor definen el rango y la influencia de una ciudad. Estos servicios pueden ser empresariales, financieros, comerciales, de transporte, administrativos, culturales, sanitarios, religiosos, turísticos, etc. Ejemplos de ciudades muy terciarizadas son Madrid y Palma.


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III.1.1.3.- El área de influencia urbana.

Las funciones desempeñadas hacia el exterior convierten a las ciudades en lugares centrales, que abastecen de bienes y servicios a un área más o menos extensa, denominada área de influencia. La amplitud del área será mayor cuanto más diversas y especializadas sean las funciones urbanas: nacional, regional, subregional, comarcal o local. El alcance del áea de influencia puede modificarse en función de los cambios económicos y de la dotación de medios de transporte y comunicación.

III.1.2.- Las relaciones urbanas en el sistema de ciudades.

Las ciudades de un sistema urbano se relacionan entre sí. Estas relaciones se miden por los flujos o intercambios económicos (mercancías, capitales, inversiones); de personas; y de otros tipos (políticos, administrativos, culturales, o de información). Cuando los flujos son unidireccionales, entre una ciudad y otra, indican relaciones de dominio/subordinación; cuando son bidireccionales, indican relaciones de integración/competencia.

En el sistema urbano español, las relaciones entre las ciudades se caracterizan por estos rasgos:

a.- Las relaciones más intensas corresponden a Madrid, que mantiene importantes flujos con las demás metrópolis, especialmente con Barcelona. Barcelona tiene una influencia general más débil, aunque intensa en el oriente peninsular y Baleares. Y el cuadrante nordeste es el área de mayor integración, pues sus cinco metrópolis principales mantienen intensas relaciones (Madrid-Barcelona- Valencia-Bilbao-Zaragoza).

b.- En el resto del sistema, las relaciones entre ciudades son más reducidas e incompletas. Predominan los flujos de las ciudades con su zona rural o con ciudades próximas. El área con mayor desconexión entre ciudades es la que rodea a Portugal, excepto Galicia; en la submeseta sur existen amplios espacios desconectados; en el Cantábrico, las relaciones se debilitan hacia el oeste; y las relaciones entre las metrópolis andaluzas y levantinas son poco intensas.


III.2.- La jerarquía urbana.

Las ciudades que componen el sistema urbano se organizan jerárquicamente en función de su tamaño demográfico, sus funciones, la extensión del área de influencia y las relaciones que mantienen con los demás. En esta jerarquía se distinguen cinco categorías:

a.- Las metrópolis nacionales son las dos mayores áreas metropolitanas de España: Madrid y Barcelona. Su población supera los tres millones  de habitantes. Cuentan con las funciones más diversificadas: concentran las sedes de las grandes empresas nacionales y multinacionales y, por tanto, los centros de decisión empresarial; poseen industrias de alta tecnología y ofrecen servicios muy especializados (financieros, de gestión, innovación, cultura y esparcimiento). Su área de influencia es nacional y mantienen estrechas relaciones con otras metrópolis internacionales, enlazando el sistema urbano español con el sistema europeo y mundial.

b.- Las metrópolis regionales son grandes áreas metropolitanas como Valencia, Sevilla, Bilbao, Málaga y Zaragoza. Su población se encuentra entre un millón y 500.000 habitantes. Cuentan con funciones diversificadas industriales y terciarias y ofrecen numerosos servicios especializados. Su área de influencia es regional y mantienen intensas relaciones con las metrópolis nacionales.

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c.- Las metrópolis subregionales o regionales de segundo orden son áreas metropolitanas de menor tamaño, como Valladolid, Alicante, Córdoba o Granada. Tienen una población entre 500.000 y 250.000. Cuentan también con funciones bastante diversificadas y algunos servicios especializados (Universidad), pero de influencia subregional, o regional en el caso de comunidades autónomas uniprovinciales.

d.- Las ciudades medias son en su mayoría capitales provinciales no incluídas en los apartados anteriores. Su población oscila entre los 250.000 y 50.000 habitantes. Sus funciones son menos diversificadas y se centran en servicios comerciales, administrativos y sociales de ámbito provincial.

e.- Las ciudades pequeñas tienen una población entre 50.000 y 10.000 habitantes, como Soria, Teruel, etc. Sus funciones son reducidas y poco especializadas, aunque pueden contar con algunos equipamientos de cierta especialización (educativos y sanitarios). Son nodos de transporte para la comarca y su área de influencia es, sobre todo, comarcal.


III.3.- La organización espacial del sistema urbano: los ejes urbanos.

Las distintas categorías de ciudades se distribuyen en el espacio formando agrupamiento o ejes urbanos. El sistema urbano peninsular heredado de la etapa industrial se caracteriza por la localización en el centro de la mayor aglomeración urbana del país, Madrid, rodeada por ejes urbanos periféricos y por un interior poco urbanizado, sin ejes integrados.

a.- Madrid, en el centro de la Península, es el núcleo urbano principal de España. Cocentra funciones terciarias avanzadas y mantiene relaciones con las ciudades de las provincias limítrofes y con las principales ciudades españolas.

b.- Los ejes urbanos periféricos se disponen de forma semicircular en torno a la capital.

b.1.- El eje atlántico gallego se extiende entre el Ferrol y Vigo. Está especializado en el comercio y el transporte. Se relaciona con ciudades del interior gallego (Ourense y Lugo) y trata de mejorar sus vinculaciones con Madrid y con el eje cantábrico.

b.2.- El eje cantábrico es un eje discontinuo que incluye el triángulo asturiano (Oviedo-Gijón-Avilés); Santander; y el triángulo vasco (Bilbao-Donostia o San Sebastián – Vitoria o Gasteiz). Se encuentra en fase de ajuste, con progresiva pérdida de la preeminencia de la industria madura e implantación de nuevas actividades. Se relaciona con ciudades próximas del interior (León, Burgos y Logroño) y trata de incrementar sus conexiones con otros ejes: Asturias con Extremadura y Andalucía a través de la Ruta de la Plata y el País Vasco con el Eje del Ebro.

b.3.- El eje mediterráneo comprende desde Girona a Cartagena. Es el eje más dinámico, con una industria muy diversificada y un fuerte peso del turismo. Conecta con los ejes del Ebro (desde Tarragona); con Madrid (a través de Cuenca y Albacete); y con Andalucía (a través de Granada), y con Baleares (puertos de B y V).

b.4.- El eje del valle del Ebro, entre Vitoria y Tarragona, tiene como ciudad principal a Zaragoza. Es un eje dinámico, con equilibrio entre la industria y los servicios, especialmente los relacionados con su posición de intermediación (transporte, logística, distribución), dado que enlaza los ejes cantábrico y mediterráneo. Además, mantiene importantes relaciones con Madrid.

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b.5.- El eje andaluz es doble. El eje litoral, entre Almería y Huelva, es un eje dinámico especializado en el turismo, el comercio, la agricultura tecnificada, o las industrias básicas; y se relaciona con el eje mediterráneo. El eje del valle del Guadalquivir, entre la costa atlántica y Jaén, es un eje menos dinámico especializado en actividades agrarias, industrias locales y turismo. Se relaciona con Madrid (a través de Sevilla) y con el incipiente eje extremeño.

c.- El interior peninsular carece de ejes urbanos integrados. Predominan las pequeñas ciudades especializadas en actividades tradicionales, siendo las más destacadas las capitales provinciales. No obstante, se están constituyendo ejes incipientes a lo largo de las nuevas infraestructuras de transporte, cuyas ciudades se benefician de la difusión de actividades desde las grandes aglomeraciones. Es el caso del eje Madrid-Albacete-Valencia/Alicante; del eje diagonal Badajoz-Madrid-Zaragoza-Barcelona; y del eje Madrid-Valladolid-A Coruña/Oviedo-Gijón.

En las islas Baleares y Canarias, la formación de ejes urbanos se ve dificultada por las fragmentación territorial en islas. Las relaciones con el sistema urbano peninsular tienen lugar sobre todo con Madrid; y con Valencia y Barcelona en el caso de las Baleares. Por su parte, las ciudades norteafricanas de Ceuta y Melilla, especializadas en actividades terciarias, conectan sobre todo con las ciudades andaluzas.


III.4.- Los cambios recientes en el sistema urbano: la formación de los sistemas urbanos regionales.

Desde la década de 1980, el sistema urbano español está experimentando cambios. Las causas han sido la implantación del sistema autonómico, que está favoreciendo la creación de subsistemas regionales; y la integración en Europa y en el proceso de globalización, que genera una creciente competencia entre ciudades por ocupar las posiciones destacadas en los ejes europeos y globales.

La implantación del estado de las autonomías está favoreciendo la constitución de subsistemas urbanos regionales. Se caracterizan por el incremento de las capitales autonómicas y de las relaciones entre las ciudades de la comunidad, en detrimento de las relaciones con Madrid y con otros sistemas regionales. Estos subsistemas responden a diversas tipologías:

a.- Sistemas monocéntricos primados: una aglomeración urbana principal concetra la población y las funciones regionales y faltan los niveles intermedios de ciudades. En estos sistemas, las relaciones son unidireccionales y de dependencia (Madrid, Aragón, Cantabria, Cataluña, Murcia y Baleares).
b.- Sistemas monocéntricos jerarquizados: una ciudad principal concentra la población y las funciones regionales, pero existen varios niveles intermedios de ciudades, entre los que se transmiten los flujos de manera jerárquica (C. Valenciana y Andalucía Occidental, La Rioja, Navarra).

c.- Sistemas policéntricos: dos o más ciudades se reparten la población y las funciones regionales y mantienen flujos bidireccionales entre sí y unidireccionales con otras ciudades de menor rango (Galicia, Asturias, País Vasco, ambas Castillas, Extremadura, Andalucía Oriental y Canarias)). Fin.






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